La poesia y los días

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La escritura hija de los días. La que inventa al día, le da sentido y sustento y la que los días crean a su imagen y semejanza. Toda imagen que conmueva, que desordene los sentidos y sea capaz de convocar al desasosiego, al diálogo interior que es justificación de todo autor. La palabra que sobrevive, y en consecuencia, se distingue de la otra endeble, que cae al piso como hojas desmayadas. Posiblemente tendrá cabida otra tentativa: La que no provine de la experiencia personal; sino de la que se hace colectiva, nos elige de morada pero que nosotros no vivimos y llega como un eco de otro tiempo.

Ese será el acento de esta escritura, de allí su virtud y tragedia. No defenderemos ni una ni otra.

Frente a lo cotidiano y su contrario, habita el asombro; en este caso, la palabra que está por escribirse. No fumamos de lo concluido...

APUNTES IDEAS EJERCICIOS Y CRÓNICA DEL MÁS LARGO VIAJE DE LA UTOPÍA

domingo, 29 de agosto de 2021

Isla de Los Achaguas, Olvido y Desolvido X

 

Donada por el entonces presidente Páez en 1833
a la entonces villa de Achaguas.
Muchos aprecian en este gesto el pago de una promesa formulada
 poco antes de partir de aquí hacia la batalla decisiva de la independencia
 pero de esto no se ha presentado respaldo documental.
FOTO Argenis Méndez Echenique.

                   CARABOBO III

VERSIÓN DEL GOBIERNO DE COLOMBIA

(O PARTE DEL MINISTRO DE GUERRA Y MARINA ,

CORONEL PEDRO BRICEÑO MÉNDEZ,

AL EXCMO. SR. VICEPRESIDENTE 

                                           INTERINO DE LA REPÚBLICA.

Cuartel general de Carácas á 29 de Junio de 1821)

(Crónica)

                                                                                        Miguel Pérez

¡Tremendo programa!

¡Tremendas pupilas las de Bolívar!


¿Y qué esperas esta noche de mí?

Se queja la página en blanco.

¡Un poco de inspiración!

¡Necesito escribir!

Aunque sea un línea.

Dame un destello.

—Póngale punto final a esas ansias

de saberlo todo…

Es que si no escribo estoy muerto

el silencio me vuelve silencio

pero aquí es muy difícil escribir…

el autobús se bambolea 

como un hospital a media noche

o una bombona de gas 

en el hombro de dos mujeres

me aborda el esqueleto de una narrativa

que así como vino se fue…

La que viene a mi lado me pregunta

—¿Eres estudiante? ¿Estudias en el Lazo Martí?


Veo bien en la primera línea del parte

—El enemigo, 

concentrado en Carabobo 

desde que fue 

expulsado

 de San Carlos, 

extendía sus partidas 

de observación hasta el Tinaquillo, 

lo que daba la ventaja de saber 

muy anticipadamente 

nuestra aproximación, 

que deseaba S. E. ocultar, 

para no darle tiempo 

de reunir las fuerzas 

que el señor general Bermúdez

había atraído sobre Caracas,

y el señor coronel Carrillo sobre San Felipe.

—¡Qué movidas! tan bien pensadas

en el despliegue de este partido de ajedrez…

El parte del coronel Pedro Briceño Méndez

ratifica el llenado tan completamente 

de la comisión encomendada

del teniente coronel Silva.

El Tinaquero marchó el 19 

con un destacamento

y sorprendió y apresó la descubierta,

que diariamente 

hacia el enemigo hasta el Tinaquillo.

¡Resultado!

apenas pudo escapar un soldado

El comandante de la descubierta

y cuatro hombres más 

murieron en el acto, 

los demás quedaron prisioneros.

—Este suceso aterró 

de tal modo al enemigo, 

que hizo retirar inmediatamente 

un fuerte destacamento

con que cubría el inaccesible

 desfiladero de Buenavista.

Acto seguido enumera 

el coronel Pedro Briceño Méndez

—El 23 se reunió en la marcha 

todo el ejército

 que se había movido en divisiones,

y al amanecer del 24, 

nuestra vanguardia 

se apoderó de Buenevista, 

distante una legua de Carabobo. 

Resultados

—observamos 

que el enemigo 

estaba preparado al combate, 

y nos esperaba formado 

en seis fuertes columnas de infantería

 y tres de caballería,

situadas de manera 

que mutuamente 

se sostenían, 

para impedir nuestra salida á la llanura. 

El coronel reitera

—El camino estrecho 

que llevábamos 

no permitía otro frente 

que para desfilar, 

y el enemigo 

no solamente 

defendía 

la salida al llano, 

sino que dominaba 

perfectamente 

el desfiladero con su artillería,

con una columna de infantería 

que cubría la salida 

y dos la flanqueaban

 por derecha é izquierda. 

Acto seguido, y sobre la base

de la lectura de Bolívar 

 de la colocación del ejército en el campo,

Bolívar concluyó 

—que éste no temía el ataque 

sino 

por el 

camino principal 

de San Carlos

 ó por el del Pao, 

dispuso que el ejército 

convirtiese 

su marcha 

rápidamente 

sobre 

nuestra izquierda, 

flanqueando 

al enemigo

 por su derecha 

que parecía más débil. 

Ratifica el Coronel en su parte

que —El señor general Páez, 

ejecutó el movimiento 

con una increíble celeridad, 

despreciando los fuegos 

de la artillería enemiga; 

pero era imposible impedir 

que el enemigo 

no disputara

 la salida á la llanura.

Y le recuerda a su jefe

que —Debíamos desfilar

  por segunda vez 

para atravesar un riachuelo 

que separaba la colina 

en que se había desplegado el ejército 

y la que dominaba el enemigo.

Y que —Siendo plana la cumbre de ésta, 

daba al enemigo la ventaja

 de moverse fácilmente 

y de ocurrir á todas partes. 

Así fue que á pesar 

de la sorpresa 

de

 nuestro movimiento,

pudieron algunos de sus cuerpos

llegar á tiempo… 

Allí se rompió 

el fuego 

de infantería 

sostenido vigorosamente 

por ámbas partes. 

¡Resultados!

—El batallón Apure, 

que logró al fin pasar, 

no puedo resistir solo la carga que le dieron; 

ya plegaba,

cuando llegó 

en su auxilio

 el batallón Británico que le seguía.  

El coronel hábilmente subraya

—El enemigo 

había empeñado 

en el combate 

cuatro 

de sus mejores batallones

contra uno solo 

del Ejército Libertador, 

y se lisonjeaba de obtener 

con todos 

nuestros cuerpos 

el mismo suceso

 que con el primero

 que había contenido.

¡Resultado!

La firmeza del batallón Británico 

bajo el sufrimiento de los fuegos

 hasta que se formó, 

y la intrepidez con que cargó á la bayoneta

sostenido por el batallón Apure 

que se había rehecho

y por dos compañías del de Tiradores

 que oportunamente 

condujo al fuego

  su comandante 

el teniente coronel Heras, 

decidieron la batalla. 

El enemigo cedía el terreno, 

aunque sin cesar sus fuegos. 

Nuestros batallones avanzaban, 

y apoyados 

por el primer escuadrón 

del Regimiento de Honor 

del señor general Páez 

y por el estado mayor 

de este general, 

desalojaron completamente 

al enemigo de la altura. 

El ejército pasaba rápidamente  

el desfiladero 

por dos estrechas sendas, 

y el enemigo,

 aunque desalojado 

de su primera posición, 

había podido rehacerse, 

y procuró aprovechar 

el momento 

de hacer una nueva carga 

con su caballería, 

mientras 

que nuestros piquetes 

de esta arma, 

que habían pasado,

 perseguían y despedazaban 

á sus batallones que huían.   

El Coronel considera útil subrayar

que —Algunos de nuestros piquetes

  de caballería 

del primer escuadrón 

del Regimiento de Honor

 y el estado mayor 

del señor general Páez, 

se reunieron 

en número 

de 80 ó 100 hombres

y ellos solos bastaron 

para rechazar 

y poner 

en derrota 

toda la columna 

de caballería enemiga. 

Desde este momento 

el triunfo quedó completo. 

El enemigo no pensó 

sino en huir y salvarse. 

Nuestra caballería 

que sucesivamente

iba recibiendo refuerzos

de todos 

los escuadrones 

que pasaban el desfiladero, 

hizo la persecución 

con un vigor extraordinario. 

Batallones enteros 

se tomaron prisioneros, 

otros, arrojaron sus armas, 

se dispersaron 

disueltos

 por los bosques. 

El Coronel asegura

que —Los dos batallones enemigos 

que habían quedado cubriendo 

el camino principal de San Carlos 

flanqueándolo por la derecha, 

no entraron en combate 

y pretendieron retirarse

 del campo 

en masa. 

pero —Nuestra caballería procuró

entretenerlos 

miéntras salía

la infantería; 

pero no logró 

sino 

obligarlos 

á que precipitasen 

la retirada 

y perdiesen 

algunos hombres 

que se dispersaban.  

Hasta las inmediaciones 

de Valencia 

vino el ejército

 persiguiendo la columna, 

y fue en esta operación 

donde el ardor 

de nuestros jefes 

y oficiales 

de caballería 

hizo sensible nuestra pérdida.

Ratifica el Coronel

que —nuestra infantería… 

no podía sostener 

el paso de trote 

que llevó el enemigo 

por seis leguas, 

nuestra caballería

  se empeñó 

en entretenerlo 

para dar tiempo

 á que llegasen algunos batallones. 

A veces las escaramuzas 

se convertían 

en cargas 

que, aunque

costaron bastante

 al enemigo, 

causaron á la república 

el grave dolor 

de perder 

á uno

de sus más esclarecidos generales 

y al bravo teniente coronel Mellao, 

que mandaba 

los Dragones de La Guardia… 

—S. E. temió que si entraba á Valencia 

no era posible 

impedirle 

el paso 

á Puerto Cabello, 

y á una legua de aquella ciudad 

hizo que los batallones 

Rifles 

y Granaderos 

de la Guardia

 montaran á caballo 

y fuesen al galope a su alcance.


¡Resultado!

Valencia 

fue ocupada en el acto, 

y algunos destacamentos 

siguieron hasta Naguanagua, 

persiguiendo á los jefes españoles

que huían hácia Puerto Cabello. 

… S. E. destacó del Tocuyito 

al teniente coronel Heras 

con tres batallones, 

á tomar la espalda de Tello 

y cooperar á batirlo 

con el seño coronel Carrillo… 

Al amanecer del 25, 

marchó el señor 

coronel Rangel 

á establecer el bloqueo 

de Puerto Cabello,

 y desde el 26 

quedó formada

 la línea de simple bloqueo… 

El Coronel confirma

que —Por la tarde del 25, 

después de haber arreglado 

el gobierno de Valencia, 

organizado de nuevo 

el ejército 

y destacado 

algunos cuerpos 

sobre Calabozo 

y el Pao 

á perseguir 

los dispersos 

que hubiesen

tomado 

aquellas direcciones, 

marchó S. E. 

sobre esta capital 

con tres batallones 

de su Guardia

y el Regimiento de Honor

del señor general Páez. 

En el este movimiento

el Coronel despunta

un apremio militar

—Su objeto era tomar 

la espalda 

de la división 

con que 

el coronel español Pereira 

perseguía al señor general Bermúdez 

sobre los Valles del Tuy. 

El Coronel se excusa ante su jefe superior

—No me es posible informar

 aún á V. E. 

de los prodigios 

que este célebre general 

ha obrado 

con una 

pequeña división, 

por esta parte, 

en cumplimiento 

de las órdenes 

que tenía. 

Baste decir á V. E. 

que los pueblos 

y el enemigo 

están asombrados

y no alcanzan 

á expresar 

toda su admiración, 

ni decidir 

si han sido 

mayores 

su valor 

y su audacia, 

ó su prudencia 

y habilidad. 

Esperamos 

por momentos 

su arribo 

á esta ciudad, 

y entonces,

impuesto detenidamente 

de sus operaciones, 

tendré la satisfacción de comunicarlas á V. E. 

En cuanto a las correrías de Pereira

el Coronel se esmera en informar

sobre la partida de Húsares 

enviada 

por el coronel Pereira

  sobre los Valles de Aragua, 

—fue sorprendida 

y apresada 

por un piquete

de los lanceros

del Regimiento de Honor, 

que se había adelantado 

ya de San Pedro. 

Pereira se retiró 

sin esperar

más resultado 

sobre La Guaira; 

pero sabiendo 

en el tránsito 

que no había 

en aquel puerto 

buques 

en que embarcarse, 

convirtió su marcha hácia Carayaca, 

buscando algún camino 

que lo conduzca a Puerto Cabello, 

por la costa. 

No habiendo hallado ninguno, 

ha empezado 

su retirada 

por los montes elevados 

y espesos bosques 

que dividen del mar 

á los Valles de Aragua. 

El señor coronel Manrique, 

con dos batallones

 y un trozo de caballería

 había ido á buscarlo 

á Carayaca, 

pero instruido 

de la dirección que lleva, 

se ha puesto en su persecución.

El comandante Arguíndegui 

quedó 

en los Valles de Aragua 

con su batallón 

para cortar á Pereira

por cualquier vía que tome, 

bien sea 

por la costa 

ó por la cordillera.

Si recibe oportunamente los avisos… 

puede asegurarse

  la absoluta 

destrucción 

de aquella división, 

que de 1.500 hombres 

queda

 ya reducida

 á 600,

por las pérdidas 

en los combates 

frecuentes 

con el señor 

general Bermúdez

y por las deserciones 

que ha sufrido

 en la retirada.

Al Coronel le queda por detallar

la entrada de Bolívar a la Capital

—S. E. tuvo

la particular

satisfacción 

de entrar

 sólo 

con su 

estado mayor

 y del señor 

general Páez

en esta capital 

el 29. 

—La ciudad 

que acababa 

de ser evacuada 

el día anterior,

había estado desierta

hasta la hora 

en que 

el edecán Ibarra

se presentó 

en medio de ella

 á anunciar

 la aproximación 

de S. E.

No hubo tiempo 

de que 

se hiciesen 

otros preparativos 

que los del corazón, 

y ha sido éste 

el modo 

con que 

Carácas 

ha expresado 

más vivamente 

sus sentimientos de gratitud 

y amor 

al Libertador 

de la patria, 

y su ardiente entusiasmo 

por la libertad.

El Coronel narra

El Coronel describe

—Las calles, 

desiertas 

dos horas ántes, 

se vieron 

de repente 

llenas 

de una 

concurrencia 

numerosa 

é inmensa; 

las casas cerradas 

se abrieron 

y se iluminaron. 

S. E. entró 

en medio 

de las aclamaciones 

y transportes 

de un pueblo 

que, 

enajenado 

de placer, 

corría en tropel 

á participar 

de la felicidad 

de volver á ver, 

de estrechar 

y abrazar 

mil veces 

al Padre

 de la Patria.

Mujeres y hombres, 

niños y ancianos, 

todos iban mezclados, 

confundiendo sus vivas. 

Hasta las doce de la noche

 no cesó 

de renovarse 

el concurso 

en la casa, 

y fue preciso cerrarla al fin, 

para poderse ocupar S. E. 

de algunos negocios importantes. 

Al amanecer se ha repetido

 la escena de la noche 

y ha continuado por todo el día. 

Pero esto no es todo

—El edecán Ibarra 

marchó esta mañana 

á apoderarse de La Guaira, 

que está evacuada, 

y ha participado 

ya 

su entrada allí 

sin novedad.

El Coronel diestro

 en el manejo de la retórica

hábilmente remienda el temor 

de pisar el peine de la injusticia

—V. E. estrañará que

 no haya 

recomendado 

particularmente 

á ningún jefe 

ni oficial

 en la batalla, 

porque sería necesario 

mentar 

en esta parte 

los nombres de todo el ejército, 

por lo ménos 

los de toda la 1ª división 

y de todos los jefes de las otras. 

Generales, 

jefes,

 oficiales 

y tropa, 

todos indistintamente 

se han manifestado 

en este

 memorable día, 

dignos defensores de la República.


Y a este punto final

lo secunda

el ruido del aplauso

el dictamen de la victoria


¡Aquí vamos!

Nos aproximamos 

a un puerto imbatible

a ese puerto ansiado

que brote del vientre de la noche

como un tablero de ajedrez

con todo su despliegue de piezas

—los negros situado a las alturas de Buenavista

y los blancos repartidos en el campo de Carabobo

custodiando las puertas principales

 de los dos rumbos

que traen o llevan de la villa del Pao

que traen o llevan de la otra villa de más señorío

recientemente elevada al escalón de ciudad

San Carlos de Austria

y finalmente nos permita la ofrenda

de ese retrato de un rey en carrera

que persiguen de Carabobo

hasta Valencia

la legión de la hueste de los trasnochados

más cerca del sueño que de la realidad


pero mi mutismo

mi hablar de lector enfermo

con el otro que emerge del continente

trasportado en cada oración

en cada párrafo


—yo en verdad no merezco

otro calificativo de mis semejantes

que el de entrevistador de textos y periódicos

¡no hay nada que me haga tan feliz

como el asombro que una revista

o periódico de ayer

 levanta en mis ojos! 

informarme con mucho retardo

 de lo que pasó ayer

es una de las exigencias de mi método 

de la búsqueda del conocimiento

y no conozco a ninguno de los hombres

consumados aspirantes al conocimiento

que no sea un hombre sufrido torturado perseguido


pero a estas alturas de mis apuntes

en pleno disfrute de ese estado de gracia

que llaman inspiración

irrumpió mi tío con una palmada sobre el hombro

—¡Esta es la versión

 de los vencedores

 en Carabobo!

pero esta versión se torna incompleta

muy pobre aburrida

sino la encaramos

 con la óptica de los vencidos 

¡No hay nada más inútil 

que un historiador patriota

independientemente del sello

que lo anima 

península 

o de Costa Firme!


¡Un poco de pulcritud nunca está de más!


Tú has dicho que el punto más alto

 de la cruzada poética de Blake

radica en la tesitura

en esa osadía heroica

de reivindicar la biblia del demonio

y que explicar un asunto desde un solo punto de vista

es la prueba de la vigencia del feudalismo

en muchas mentes que siendo de este tiempo

están ancladas en la escolástica y la oscuridad 

—la sobrevivencia del feudalismo

en la modernidad…


pero en este momento

caminó desde mi depósito de libros

el penúltimo tomo de la Gaceta de Caracas

cuya edición fidedigna facsimilar

recogió en volúmenes del tamaño 

que mientan tabloide

la Academia Nacional de Historia

y  me regaló Guillermo Morón

después de una noche esplendida

de buen whisky en el Hotel Central

en la que sólo hablamos de los libros mágicos

de Guillermo Morón

—El gallo de las espuelas de oro

—Ciertos animales criollos

—Patiquines, pavorreales y notables


—¡Guillermo este país 

es tan de mala memoria

 y tan ciego

que prefiriendo al historiador 

que habita en ti

desprecia al formidable narrador

 que es Guillermo Morón!

y Guillermo botaba el humor 

por cada ventana de sus sentidos

y al hablar maravillas de Brito Figueroa

(Creo que fui yo el de la pregunta)

de por qué le negaron su sillón de académico

se defendió diciendo que recibió

una llamada del más preclaro notable de Caracas

inquiriéndole si pretendía llenar de negros a la Academia

por lo que él tuvo que limitarse al premio

que le concedieron a Brito…

—Él, Guillermo Morón, y Catalá

siguen imbatibles en las marcas que dejaron en mí

Ninguno de mis amigos me regalaron

cargamentos de libros 

como los que me regalaron

estos dos caballeros

 de excepcionales estirpes burguesas

—Guillermo

¡Esta noche me tomo la última botellita 

que mi hermana Lucy me trajo de Escocia!

y voy hablar del gallo de las espuelas de oro

y de los giros o vaivenes de tu prosa…

el esqueleto de tu prosa

y el ropaje de tu prosa

pero sobre todo me ocuparé

del modo como camina tu prosa

a largo de la pagina


y resulta que allí

en la sección de ARTICULOS REMITIDOS

de la Gaceta de Caracas, encontré

una especie de carta que me remitió en 1821

un vecino de San Carlos de Austria

y es tan sólo en 2021 en que yo pude leer

la mejor respuesta que pude esgrimir

a finales de los ochenta

ante esa inmundicia de los gobiernos adeco-copeyanos

que en sus medios me presentaban como una creatura

escapada del sueño

un azote

un desadaptado

alguien que necesitaba despertar

y aceptar sin patalear la realidad

pero lo grave de todo esto

es que  bajo esta narrativa

cayeron muchos de mis compañeros

muchos de mis compañeros

 fueron amenazados con aplicarles

la ley de vagos y maleantes

y fueron torturados y sus casas puestas patas arriba

y el caso entonces que refiero

es el de mi vecino de San Carlos

Antonio Rebollo que víctima

de una confusión apeló 

a la dicotomía shakesperiana

de ser y no ser

y además alertó de la doble realidad

que enfrenta todo hombre

la real y la no real

la forma y el fondo

Con finísimo tacto de inteligencia

Rebolledo decía en 1821

—Las bellísimas ideas

que adornan à muchas personas

que entre nosotros viven

con apariencia de adictas

à la causa que defendemos,

hicieron concebir à estas

que yo habia tomado partido

en la imaginaria república colombiana.

Tanto se penetraron de esta idea, 

que dieron por efectivo mi pase;

y tan numerosas han sido las enhorabuenas

que he recibido de los amigos

que habían creido perderme,

que dudé si seria ò no seria:

creì salir de un pesado sueño,

reconocí el lugar en que me hallaba

y los sugetos que me rodeaban,

y afortunadamente

encontré

ser

 equivocacion 

de las arribas citadas.

Lo que certifico en San Carlos à 10 de Abril de 1821

Antonio Rebollo. 

Folio 179 de la Gaceta de Caracas 

N.° 40 

Del Miercoles 25 de Abril de 1821.


El asombro me apartó de todos mis planes.

Siempre me sucede. Cuando no pienso en Kafka

ni en la más remota idea

el señor Kafka 

se presenta en los folios

 más crudos de la realidad

y hay todavía el imbécil 

que pretende encontrarse con Kafka

en la dimensión de los absurdos

 sin ninguna conexión con la vida

Allá ellos.

Pero tú a mí no me provocas, mi querida señora inspiración.


y despacito miré un poco más abajo

la palabra infalible del Rey

la palabra que es fruto de toda la autoridad divina

—probamente el rey jamás había visitado a Caracas

pero la palabra del Rey

era la palabra de Dios 

en toda la capitanía General de Venezuela

el rey estaba en todas partes

en la palabra y en la acción

de los españoles dueño del poder


Leo entonces un poco más abajo

de las líneas de mi vecino de San Carlos

a —una persona de notoria veracidad

que —De Guanare escribe… 

con fecha de 5 de los corrientes

entre otras cosas lo que sigue:

—"No hallo 

sino

 lágrimas, quejas y temores.

Mas de cien mil pesos

dicen mis paisanos 

que han perdido con el tráfico

que tuvieron con los colombianos 

à virtud del armisticio, 

porque rompido este

 improvisadamente 

se prohibieron las extracciones 

de los ganados ya comprados, 

y preparados à pasar el Apure; 

pero lo peor 

es no haberles devuelto 

los dineros recibidos. 

Esta es la relacion unánime 

que me han dado, 

y desgracia 

que aumentará

 las pobrezas de este pais."


Prosiguen los redactores de la Gaceta…

—En la misma carta se añade: 

"A 9 de Abril. 

Estamos ya mas despejados: 

han venido ya casi todos

 los que estaban en el Apure; 

pero sin bienes 

como he dicho antes, 

solo con una obligacion de sus acreedores, 

que cumpliràn sus tratos 

luego que lo permitan las circunstancias." 

F.° 179 de la Gaceta de Caracas N.° 40 

Del Miercoles 25 de Abril de 1821.


Lo que se repite de la historia

no son precisamente los hechos.

Los contextos jamás son los mismos.

Lo que se repite de la historia

y lo que la historia tiene de maestra

Es la manera de leer  

asumir 

y explicar los hechos.

fíjese lo que aquí está en juego

se nos dice por un lado,

—por un lado se saca a relucir

lo de la imaginaria república colombiana.

Pues bien, esto es lo más importante

a destacarse al rompe de toda consideración

la república colombiana 

es otro parto de la imaginación

o parto de los montes

y uno sabe de sobra 

que la imaginación

 siempre será un pecado

pero uno no entiende que pocas

líneas más abajito de los hombres que todo lo saben

se nos dice que las huestes del Rey

están en operaciones mercantiles

con la república que sólo 

existe en la imaginación 

o sea, con lo que no existe

y como entender entonces

que mientras el ganado de Apure

escaseaba para alimentar 

al Ejército Libertador

y las cifrabas requeridas

en el grado de estrictamente necesarias

de modo de garantizar que la campaña de 1821

no se ahogara en el pozo de la escasez de vitualla…

representó un verdadero dolor de cabeza

que llevó a Bolívar a modificar 

uno y otra vez su plan de campaña de 1821

y de escribirle una y otra vez al general Páez

en la solicitud del hato que le había prometido.


Y más extraña que en el 2021

en la campaña de Miraflores

de la expulsión de los comunistas

de la República socialista


el presidente se ponga de espalda del sueño

y asuma la defensa

de la miseria

que es toda realidad

donde sea un delito

toda ambición de arribo 

a las costas de la utopía

o en su defecto el señor Presidente

se considere insultado

vilipendiado

porque la gente aspire

sueñe

contar con el salario del que habla

la Constitución vigente…

la Constitución vigente

se hizo para otro momento

no para este…


¡El seño presidente pide comprensión!

Las llaves maestras de la mejor herencia

quedan en desusos

 No funcionan

El pueblo debe escuchar al señor presidente

¡él nada tiene que escuchar del pueblo! 

Es el mentira lo del compromiso asumido

del Sr. presidente

—Les encargo de gobernar subordinado al pueblo


Sólo me queda declarar ante Chávez

que la enorme fuerza de la costumbre

ha vencido de nuevo…


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