La poesia y los días

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La escritura hija de los días. La que inventa al día, le da sentido y sustento y la que los días crean a su imagen y semejanza. Toda imagen que conmueva, que desordene los sentidos y sea capaz de convocar al desasosiego, al diálogo interior que es justificación de todo autor. La palabra que sobrevive, y en consecuencia, se distingue de la otra endeble, que cae al piso como hojas desmayadas. Posiblemente tendrá cabida otra tentativa: La que no provine de la experiencia personal; sino de la que se hace colectiva, nos elige de morada pero que nosotros no vivimos y llega como un eco de otro tiempo.

Ese será el acento de esta escritura, de allí su virtud y tragedia. No defenderemos ni una ni otra.

Frente a lo cotidiano y su contrario, habita el asombro; en este caso, la palabra que está por escribirse. No fumamos de lo concluido...

APUNTES IDEAS EJERCICIOS Y CRÓNICA DEL MÁS LARGO VIAJE DE LA UTOPÍA

lunes, 5 de julio de 2021

Isla de Los Achaguas, Olvido y Desolvido IV

Plaza José Antonio Páez. Foto Argenis Méndez Echenique

UN SIMPLE GRUPO DE CHOZAS EN 1846

EL LLANO QUE DERROTÓ A PÁEZ

Diálogo con Carlos Laya II

(Crónica)

                                         Miguel Pérez

Me bebo un poco de aire

y hablo de tú a tú con el silencio

pero el llano me habla

—entre San Juan de Payara

y San Rafael de Atamaica

a orillas del Arauca

las sabanas presenciaron

en las afueras del hato Cañafístola

el abrazo entre Bolívar y Páez

—Dicen que Bolívar partió en carreras

hacia donde venía Páez

y sin detener la marcha brincó del caballo

hacia los brazos del jefe de la sabana

—esa fue la primera decepción

de un llanero con Páez

El llanero le pidió licencia

a Fernando Figueredo

—al fin hombre de confianza—

y Fernando le dijo

que le diera dos o tres días

para el remiendo del hace falta

en este ejército

y conociera mejor

 a la migajita de gente

—al hombrecito ese que dice mi general Páez

Figueredo fue de los más fieles

cuando era un premio político

escupir la memoria de Bolívar

En la hora de la Cosiata

estremeció a Páez

—Prefiero ser un coronel de Colombia

(la del Libertador; por supuesto)

y no un general de la “patriecita”

 

pero es bueno que se sepa

—oigo a Méndez Echenique

 

que después de la jornada de El Yagual

a las orillas de Caño del Rosario

el 18 de febrero de 1817

Páez le escribe a Bolívar

—Cuando supe de su llegada

a las costas de Venezuela

consideré inmediata

la libertad de Venezuela

y la Nueva Granada

creyéndola más segura

cuando a mis manos

llegó el oficio de V.E.

de 16 de enero último

—bajo mi mando militan

4.000 guerreros voluntarios

sin más deseos Excmo. Señor

que los de contribuir

á la libertad de nuestra patria

y más adelante Páez narra a Bolívar

los pormenores de la batalla de Mucuritas

 

y Bolívar entonces manda

a Vicente Parejo

 y a Manuel Manrique

desde las barrancas del Orinoco

a orillas del Arauca

o para ser más preciso

desde Angostura

al hato El Yagual

y ante Dios

 el padre Ramón Ignacio Méndez

tomó el juramento de Páez

 

pero a esta confesión de Páez

difiere a la de O’Leary

en cuanto éste señala

un tercer comisionado

Cipriano López

 

y es de considerarse

el peso de lo aconsejado

por Pumar, J. Briceño

y el doctor Ramón Méndez,

que en ese entonces

influían en las decisiones de Páez

en el resultado feliz que obtuvieron  

López, Parejo y Manrique

 

y desde entonces

 Páez y a sus soldados

responden

al mando supremo

 del Ejército Libertador

 

pero mire Ud.

¡Solicitado Páez!

Primero que los comisionados,

el comandante Rebolledo

le entregó el pliego

del  “Congreso” de Cariaco

y Páez me dice

—Me negué abiertamente

a su exigencia de reconocer

y sostener sus resoluciones.

 

pero es bueno que se sepa

que Páez se negó a acompañar a Bolívar

a los Valles de Aragua

—mi caballería quedaría inutilizada

al pisar terrenos quebradizos,

pedregosos y cubiertos de bosques

por lo que prefiero volver atrás

a apoderarme de San Fernando de Apure

¡El Dios de la guerra alumbró a Bolívar!

—someterlo a la fuerza,

habría partido el ejército en mitades iguales

Bolívar siguió al Centro con sus disminuidas tropas

y perdió hasta su archivo personal

y es bueno que se sepa

¡No lo digo yo! Lo dice Gil Fortoul

 

a mediados de 1818

en San Fernando proclamaron a Páez

 Jefe Supremo Capitán General

a instancia del coronel Wilson

de las expediciones británicas

recién llegado

 

Bolívar convocó a un consejo de guerra

que no paró en nada

porque le satisfizo parcialmente

el informe de Páez

—Yo estaba en Achaguas…

 todo se hizo sin mi consentimiento

De nuevo el Dios de la guerra se hizo presente

—Bolívar mandó a Santander bajo el encargo

 de formar una división de vanguardia

en la Provincia de Casanare

y es bueno que se sepa

que Gil Fortoul razona

pero no escribe mejor que yo

 

y cuando Bolívar marchó a juntarse

 con Santander en Casanare

empecinado en la toma de Nueva Granada

a Páez le tocó ocupar los valles de Cúcuta

—Páez se adelantó hasta cerca de San Cristóbal

y de nuevo saco a relucir

que sus caballos no podían atravesar

“veinte leguas de monte y barrizales”…

¡No lo digo yo! Lo dice Gil Fortoul

y también Páez lo confirma

en la página 173 de su Autobiografía

tomo primero

 

—pero los caballos de Boves

llegaban hasta dónde decía Boves

Páez dicen que desalojaron a los patriotas

de Valencia y ocuparon La Guaira

y Rondón acompañó a Bolívar

en Pantano de Vargas y en Boyacá

 

después de Carabobo,

en carta desesperada a Bolívar

Soublette le diagnóstica

 el mal que lo aqueja

—“Me deja U. en Venezuela,

y U. sabe que yo no puedo conducir este mundo.”

—Y desde entonces se nos dijo a los venezolanos

que sólo Bolívar “garantiza que la renta se organice

y que el país no sea un Bajo Apure y un Maturín”

Apenas el país recién nacido y ya sufre

dos dolores de cabeza: —Mariño y Páez

¡Esto no es más que el precio de la ausencia

de Bolívar

entre las costas de las Guaira y las del Meta!

y solo Gómez meterá en cintura

a ese Bajo Apure a ese Maturín

a esa Sierra de Coro y ese Maracaibo

con la cacería en las afueras de Tinaco

de Lanza Libre, el hombre de las cinco eles

Luis Loreto Lima, después que la bala

de la Mata Carmelera se antojara

del pecho de Joaquín Crespo

y lo derribara de su caballo blanquito

tan blanco como una rosa de algodón

pero sin restarle mérito

a esa máquina de la guerra

que también fue Gómez

por detrás de ese triunfo

estuvo la carretera

que por fin unió a Caracas

con el Táchira

y la creación de un ejército nacional

que su centro de dirección en Caracas

 

Desesperado Soublette dice

Todos los jefes realistas

y oficiales al servicio del Rey

—que ayer derrotamos en el Alto Llano

ahora  se levantan al modo

de las guerrillas de Páez

entran y salen de Camatagua,

entran y salen de Barbacoas,

entran y salen del Sombrero

entran y salen del Calvario

mientras el Excmo. General en Jefe

se pasea en Achaguas

 

y todavía fresca

la sangre de Negro Primero

y de Cedeño y de Ambrosio Plaza

en Campo de Carabobo

el general Páez

 ascendido a General en Jefe

cuando todavía el olor de pólvora

empapaba el Campo de Carabobo

y perfumaba a Taguanes y a Tinaquillo

el 4 de septiembre en Achaguas

de este mismo año de la Batalla

el general Páez

comisiona al coronel José Cornelio Muñoz

que investigue el atentado sufrido

por el oficial Vicente Bermúdez.

 

desconozco las causas de este atentado

pero desde este momento

se comenzó a conspirar contra Colombia

y al prestigio militar de Bolívar

se contrapuso con el de Páez

y Páez no tardó en aliarse

con los promotores

de la tendencia separatista

 

Ahora

Muñoz y Páez son los dueños

de Achaguas

Páez entra y sale

de Achaguas

según lo reclame la intriga

orquestada contra Bolívar

Apure es ahora el epicentro

de la intriga anticolombiana

de la tendencia negadora de Bolívar

de la reacción

 que pide la cabeza de Bolívar

 

El 28 de marzo de 1825

desde Achaguas

presenta ante el gobierno de Bolívar

la dimisión

de la Comandancia General

de Venezuela

y el 7 de julio

el Dr. Pedro Gual

a nombre del Ejecutivo Colombia,

rechaza tal pedido

 

y en Achaguas

lo encontró

el coronel Daniel Florencio O’Leary

en 1826 (18 de agosto)

comisionado por Bolívar

en momentos de las dos caras

 del Centauro

y de esto, Carlos Laya dice perlas

—Al portón de la que fuera la casa familiar

del más alto y auténtico guerrero indo-apureño

bajó de su mula viajera, el Primer Edecán

de S.E. Libertador, Gral. Daniel Florencio O’Leary

—Venía de un viaje de 78 días…

—Salió de Lima el 1º de junio.

—¡Así mismo es!

y llegó a Valencia el 6 de agosto

y al no encontrarlo

bajó hasta Achaguas

 

y lo encontró en la casa de Muñoz

—sentado en un taburete bajo

y delante de él un negro ciego

sentado en una silla.

 

pero entre nosotros queda mejor

¡poeta! decir que lo encontró

sentado en una butaca o un butaque

 

y en la mañana siguiente

después de leer aquella confesión

de O’Leary yo leí la Biblia

y me detuve en los versículos

en que aparece la palabra sueño

y llamé a Carlos Noguera

por la mañana

y Carlos me remitió

a un texto que llena por titulo

El hombre y sus símbolos

y Carlos con una paciencia matemática

me hizo comprender la metáfora

del irlandés y enseguida

yo se la agarre en el aire

y le corté la llamada

y por la noche bebí

a costilla de Guadalupe

hasta el amanecer

y Guadalupe oyó

todo el tratado de política

sobre el s. XIX que yo desarrollé

a partir de aquella metáfora

 

y yo grité que después de Bolívar

con la excepción de Guzmán padre

y Guzmán hijo

todo el s. XIX era esa imagen

ese par de ciego y taita

el taita Boves

y el taita Páez

el taita Zamora malogrado en la víspera

y el taita Matías Salazar

 

y el otro no menos taita

Joaquín Crespo

 

y decía que Guzmán padre

no triunfó porque le faltó

demostrar que también sabía

vencer en el campo de batalla

y esta lección sí que la aprendió

el hijo,

 pues además de Dr. se hizo general

 

pero también desde Achaguas

Páez a la altura del año siguiente

(marzo 25) le dice a Bolívar

—…mi amado General,

Colombia tiene ligada su suerte á la suya,

su existencia es la de U.,

su salvación no depende sino de Ud.

 

pero es bueno que se sepa

que unos dos meses

y 25 o 26 días antes

ya Páez está

sobre el mango

de la cazuela

de la conspiración

desde Valencia a Achaguas

le da órdenes estrictas

a Mi querido compadre.

—El velo se ha descorrido.

El general Bolívar,

después de las protestaciones

más sinceras de amistad,

y del deseo de salvar a la patria,

viene con el puñal en la mano…

Viene en nombre

del Gobierno de Bogotá

haciéndole rendir homenaje a todos,

y amenazando a los rebeldes.

Ha llegado, pues, el instante de obrar;

prepárese U. y ponga al país

en una actitud guerrera

y a cubierto de cualquiera invasión,

sea de fuerza o de seducción…

El punto de mis operaciones

 es el Apure;

con él pienso vencer,

 teniendo a mis compañeros antiguos.

Cuidado, compadre, no se dejen alucinar;

horcas y patíbulos viene levantando

contra nosotros;

opongámosle firmeza, lanzas y espadas,

y derribaremos su poder;

él es una sirena

 que piensa halagarnos

con palabras de miel;

los hombres fuertes no se rinden

a esta arma débil.

Señale ésta a todos nuestros compañeros,

y dígales que cuento con todos, todos, todos,

y que no se fíen del nombre de Bolívar,

porque con él vienen sorprendiéndonos

para llevarnos amarrados a Bogotá

y nos topamos con cronistas

doctorados en historia

que pretendiendo lavar

 la imagen de Páez

casi alegan que la responsabilidad

del general en esa que él llamó su hora menguada

es la de haber estado allí…

que un hombre nada puede contra el mundo

 

—¡Mire bien la carta de Soublette!

Poeta

Soublette se declara incompetente

y Páez convertido

en una pieza de dos rostros

le dice a Bolívar

—mi amado general ,

su salvación (la de Colombia)

no depende sino de Ud.

y un mes antes de Carabobo

pero en el momento

en que Bolívar se encuentra

en Guanare, el 24 de mayo,

en su marcha hacia

San Carlos de Austria

ya lo preocupa la paz

el Día Después de la independencia

—Persuádase usted, Gual,

que estamos sobre un abismo,

o más bien sobre un volcán

 pronto a hacer su explosión.

Yo temo más a la paz que la guerra,

y con esto doy a Vd.

 la idea de todo lo que no digo

 ni puede decirse. 

 

y ese día “D” de la independencia

son los días de Páez, comandante General,

contra Soublette, Jefe Superior

Soublette contra el Intendente Toro

Toro contra la municipalidad de Caracas.

El intendente Escalona contra Páez

La Cámara de Representantes

 propone

 acusación

contra Páez

y la admite el Senado

El Ejecutivo nombra

Comandante General interino

al ex Intendente Juan Escalona

y entonces Páez agarró un segundo aire

—Santander añadió

el insulto

al agravio

nombrando para sucederme

a Escalona,

mi acusador,

a quien no correspondía

por ordenanza

recibir el mando

en competencia

con otro generalas

más antiguos,

de mayor graduación

y que entonces no tenían destinos.

 

pero más trascendente

que este pobre alegato

es la nota de enero de 1825,

del Vicepresidente Santander

dirigida al presidente del Senado

—los sucesos de Caracas manifiestan

un malestar profundo,

capaz de ocasionar

funestas consecuencias;

que existe allí un partido,

desde 1821,

que se propone desacreditar la Constitución,

atacar la unión de Venezuela y Nueva Granada,

 objetar las leyes,

“concitar, en una palabra,

el odio de la masa del pueblo

 contra instituciones,

leyes,

Congreso,

Ejecutivo

y toda clase de autoridades”,

y que Caracas es la única

ciudad de la República

que protestara contra el decreto

 de alistamiento de milicias,

dando ejemplo de inobediencia

y aconsejando la insubordinación.

—¿Y por qué no entonces un mínimo grado

de moderación a la altura de estas

circunstancias de las que se tienen

diáfanas percepciones?

está uno —simple lector—

 obligado a preguntar

 

Al año siguiente (1826) va a estallar

la Rebelión de Valencia …

y cosiata tiene por apellido

 

—Fíjese poeta que entre la carta

del Vicepresidente Soublette

(15 de noviembre, 1821)

y la carta de Páez

(marzo 25, 1827)

media apenas poco más

de un quinquenio

 

y por dos veces

 

está escrito que sólo Bolívar

es el que puede…

pero Bolívar tiene sus dudas

teme más de la paz y le pide a Gual

que se desengañe

 

pero en mi 1973

el escritor más influyente

de Cojedes

—ese caso raro de Académico

 de la que no había en San Carlos

todavía en la última década del s. XX

una esquina que no tuviera

que sumar una anécdota

a la biografía de Carrillo Moreno

les dijo a los venezolanos

desde las páginas

de la Revista Nacional de Cultura

que no perdieran el tiempo

que era inútil seguir

de espaldas a Bolívar

y que el destino de América

depende de la vuelta a sus enseñanzas

y en términos muy dramáticos

además llega a determinar

que —Lo único intacto

que aún nos ha quedado

―y a veces sin merecerlo― es Bolívar...

y tal como aquel que se siente sin competencia

grita que —nadie ha podido borrar su nombre

que es el símbolo de nuestro orgullo...

Nadie ha podido borrar su nombre!

Por más que el año 30 quisieron echarlo de aquí,

permanece vigente en la Junta Patriótica,

en Angostura, en Carabobo;

por más que en Colombia

quisieron derrocarlo,

expulsarlo, asesinarlo,

permanece vigente en Boyacá;

por más que en Berruecos

le mataron a Sucre y en Quito

lo hirieran de ingratitud,

permanece vigente en Bomboná y Pichincha;

por más que en el Perú

quisieran darle la espalda,

olvidarlo, sustituirlo

definitivamente por San Martín,

permanece vigente en Junín, en Ayacucho,

en Bolivia, hija de su creación inmortal

y, en fin, por más que América

quisiera apartarse de su camino,

al correr del tiempo

ha tenido que volver

a sus enseñanzas,

ha tenido que regresar

a las enseñanzas

unificadoras y edificantes

del Manifiesto de Cartagena,

a las proféticas directrices

de la Carta de Jamaica,

al ideario político-social

del Discurso de Angostura,

a su tan calumniada

y no por eso nítida

concepción republicana

de la Constitución de Bolivia,

a sus grandes

 aspiraciones nacionalistas,

a sus grandes

luchas

por

la libertad,

la igualdad,

la moralidad

y la justicia social.

Y decía Carrillo

que no teníamos nada

porque desde el 5 de julio de 1811

—La vigencia aleccionadora de Bolívar

es lo único intacto que nos queda.

 

(¡Miro hacia el río! Y hacia el mostrador

y sigo…)

 

—se ha dicho que con Boves

los llaneros fueron realistas

pero que Páez hizo patriotas

pero estas cuentas

quedarían incompletas

sin el agregado

que Páez los metió a Cosiateros

y los metió a bobos

al confinarlos a un retazo

del territorio del que no podían

evitar la invasión de los vecinos

y garantizar el derecho

de propiedad de la tierra

y menos despejar

la  incógnita de la nulidad

que implica vencer la barbarie

y dentro de esta batalla parir

la técnica que permite

dominar la naturaleza

y sin esto, todo lugar

toda etnia u otro mestizaje

está en desventaja

tiene sus días contados

jamás se podrá vencer

 sobre los blancos

 

y este es un mal de Páez

diagnosticado

 por sus contemporáneos

en esa etapa de su vida

en que después de Bolívar

Páez representa

el prestigio militar

la escritura del poema

de la guerra

pero que aún

no ha descubierto

su art poético

no sabe explicar

el poema tan dócil

que apenas él

se arrima al sitio

donde se topa con el enemigo

el poema brota

por si sólo

de la posición que éste ocupa

y si está en contra del viento

el viento inmediatamente

cumple las órdenes de Páez

 y si maneja alguna información

por parte del algún desertor realista

 entonces ya es un Miguel Cabrera

que espera el lanzamiento

 que va a pedir el receptor

 

pero como Ud. prefiera

en 1830

América le da la espalda

a la tesis esencial de Bolívar

y no hay afán de Bolívar

que no desemboque

en el afán esencial

de que no habrá patria libre

soberana

 independiente y justa

sin la América

antes colonias españolas

no se convierte

en el otro pie del trípode

llamado a garantizar

el equilibrio del mundo

por un lado el viejo mundo

por el otro EE.UU

y por el otro América Unida

desde río Bravo hasta la Patagonia

 

—fíjese que todavía siendo Carabobo

una carga de esperanza

Páez celebra su ascenso

 de General en Jefe

acordado cuando aún

los cuerpos

de Negro Primero

de Cedeño

de Plaza

no han recibido cristiana sepultura

y Páez ya es el brazo armado

del separatismo

pues dice el otro que también

está inscrito en la misma línea

—que existe allí un partido,

desde 1821

en Caracas

 

pero tampoco podemos olvidar

que este Páez que viene

de vencer sobre los llaneros

y que no fue poco lo que aprendió

de la escuela de hacer la guerra

que Boves fundó en el llano

ahora es el Páez que inicia

un nuevo proceso de aprendizaje

en el que tendrá de principal maestra

a la vida de la ciudad,

una ciudad que aún

tiene ojos y corazón de la colonia

y es el Páez que hasta se convierte

en el cantante de los mantuanos

 

pero primero que el odiado Santander

Soublette no dice nada distinto de Páez

y desesperadamente

busca cobijo en Bolívar

en cuanto al peligro

que ya representa Páez

doble mal

cree que la patria cabe en el hato

y prosigue el ramo de la anarquía

que se creía despejado

 con el fusilamiento de Piar

por encima de Páez, sólo Bolívar

 

—“si aún yo estuviera seguro

de que no volvía,

me iría a Valencia,

 y desentendiéndome

 de todo el mundo,

reduciría mi atención

al territorio

de este lado del Apure,

y dejaría allá a Páez

con su patriecita;

porque contar con rentas,

ni con establecimiento

de ninguna especie

 en aquella Provincia,

mucho más después

que sepan

 que U., está en el Perú,

es tiempo perdido.”

 

pero a este diagnóstico de Soublette

hay que agregarle el otro que deriva

del  reclamo de Bolívar

contenido en la carta de 1820,

abril 19, en que Bolívar

asumiendo el papel de maestro

le aconseja a Páez

—el que manda debe oír

aunque sean

 las más duras verdades y,

después de oídas,

debe aprovecharse de ellas

para corregir los males

que producen los errores,

… en un gobierno democrático

en que la voluntad del pueblo

coloca sus jefes a la cabeza

para que le hagan el mayor bien posible

y no le hagan el menor mal…

y asentadas estas bases

Bolívar pasa a una segunda lección

—Vd. se queja de sus acreedores

 y quiere que se les pague;

la Inglaterra entera me pide

que le pague

 y yo no le doy un maravedí

por atender a los gastos de la guerra.

—Está nuestro diputado en Londres

en la cárcel

por sólo treinta mil pesos,

y yo no se los mando

por atender a los gastos de la guerra.

 ¿Y no quiere Vd. que yo me incomode

al ver al señor Pumar

 llevarse ochocientas mulas

por cuatro trapos

y quedarnos sin qué tener

 con que conducir el parque?

Hablándose de esto

me contestó Vd.

que quería protegerlo.

Mi réplica debió ser

que la protección

 debía ser a la patria

 y no a un individuo;

y que, en caso de dársela a un individuo,

Pumar debía ser el último por no ser militar.

 

¡Esta es la mentalidad que va a triunfar en 1830!

por ello resulta encantadora la observación

de José Vicente Abreu puesta en boca

de uno de sus personajes de

 Toma mi lanza bañada de plata

cuando exterioriza

—aquellos viejos heroísmos,

en los sueños de una grandeza

que se nos hizo pequeña

al día siguiente de Carabobo.

 

los hechos posteriores

confirma el aserto epistolar

de —¡tiempo perdido!

de mi general Soublette

y ese tiempo perdido

amenaza con no tener fin…

 

pero circunscrito al asunto

de lo que conversamos, poeta,

Después de los dos gobiernos de Páez

y los casi dos gobiernos

de mi general Soublette

ni siquiera la patriecita de Páez

ganó algo más allá

de la promesa incumplida

de dicha y de felicidad

el reporte del hijo de Páez

no apunta hacia otra dirección

que a la presente ruinosa condición,

de Achaguas baluarte

 durante muchos años

de la independencia de mi patria.

¡Cuartel General

 de los Ejércitos Patriotas!

completamente

El hijo de Páez

nacido en Achaguas,

nos priva de otro atenuante

completamente otra condición

 

—Un simple grupo

 de chozas de barro;

una tropa de caimanes

 calentándose al sol;

y un rebaño

de reses mansas

refrescándose

en medio de la corriente,

fueron los únicos signos

 de vida que percibimos

al acercarnos a la célebre

capital de Apure.

 

—Y todavía a mis siete

u ocho años

las vacas mansas dormían

frente a la iglesia

en la vieja plaza Bolívar

pero si esto ocurría

en la cabecera de la provincia

en 1846 ¿qué ocurría en el resto?

no teníamos teléfonos

y luz eléctrica hasta las 10 pm

hasta que llegó el Dr. Oscar Feo

y el pueblo se fue a calle

pidiendo

 agua

 luz

y teléfono

pero al Dr. lo echaron de Achaguas

por comunista y guerrillero

 

¡El tiempo en que el número

de los héroes se cuenta

por el de sus habitantes!

sucede el tiempo de 1835

en que el general Muñoz

(septiembre 17) muy apenado

le informa al Secretario del Interior

con el dedo puesto sobre

Achaguas y sus contornos

llegará el caso en que no quede

persona alguna sin participar de la furia

del general paludismo

 

—La otra noche Argenis Méndez

te dijo

—acabó con muchos pueblos de Apure

—¿Quién?

—El paludismo.

(oigo desde la parte más lejana del silencio)

Sigo. Leo. escribo. Comento

 

Vengo de la Av. Miranda

de la Oficina del Cronista

y traigo un libro

recién salido de la imprenta

y Sánchez Olivo

me lo entrega

como se entrega un tesoro

delante de Pastara Franco

(hija de la Señora Carmen Franco

de allí de la Caja de Agua

que tanto se ocupó

de enderezar mis dedos y mis tobillos)

y yo muy contento

entro al Trinacria

pido un café

y comienzo

a elaborar el índice

de toda las páginas

de parada larga

de emoción encrespada

—45 veces Achaguas

es mencionada en Trazos para una

Cronología Histórica de Apure

en ese jalón de 1528 a 1981

los fragmentos del epistolario

oficial de Cornelio Muñoz

inserto en estas páginas

no exceden en cantidad

al recogido por Sánchez Osto

es decir, por Carlos Laya

Leo. Comparo.

Retomo mi conversa

mi mejor arma

siguen siendo Del Apure Histórico

cuando voy a otras fuentes

el poeta se pone serio

y se hace el que no entiende

 

y debo explicar muy bien

este trance en que Achaguas

deja de ser esa Villa

rodeada y sonriente de prosperidad

elevada a primera capital

de la provincia de Apure

bajo el gobierno del presidente Bolívar

el congreso de Colombia

aprobó la Ley de División Territorial

del 25 de junio de 1824

en que esa república

compuesta de tres nacionalidades

se divide en doce departamentos

de los cuales Venezuela,

Zulia,

Orinoco

y Apure

vienen de conformar

la Capitanía General de Venezuela

 

—Al Departamento Apure

lo integran la provincia de Barinas

y la Provincia de Apure

pero  Achaguas viene siendo

 la capital de esta provincia

desde el ejecútese del decreto

del 17 de julio de 1823

creador de esta provincia

salido del vientre

del Congreso Constituyente de Colombia

por lo que Argenis Méndez

me dice que el primer gobernador

provincial de Apure

no fue José Cornelio Muñoz

—fue el coronel trujillano

José de la Cruz Carrillo

transferido a la provincia de Barinas

en el mes de diciembre del mismo 23

momento en que nombran

al coronel José Cornelio Muñoz

y va a ser el gobernador provincial de Apure

del departamento Apure

de la República de Colombia

hasta la victoria del separatismo

del que Páez es el brazo armado

y por esta razón, su principal líder político

y como se sabe de los países

en que todavía

 la contradicción capital-trabajo

no es la dominante en la República

gobierna el amo de la guerra

 

pero en eso me asalta otro dato

—Disuelta Colombia

Apure  es una de las trece provincias

en que se dividió Venezuela

y Achaguas siguió siendo

 la capital provincial

y Cornelio Muñoz el gobernador

de la nueva provincia

—Entiendo que la Ley del 28 de abril de 1856

elevó a veintiuna el número de provincias

y que las Constituciones de 1857 y 1858

y que un poco más duró la de 1862

fueron muy efímeras.

¡Tengo precisa... Puedo perder el hechizo

de la señora inspiración!

—¡Ah! Elisur Lares y yo hablemos de eso

en la sala de profesores del Diego E. Chacón

—¿Elisur tú tienes la Historia del Paludismo

en la Antigua Provincia de Apure

de Ricardo Archila?

Y pasamos media hora hablando de Archila

—En 1834 se presentó en Achaguas

el primer ataque a garrotee del paludismo

y repitió en 1835 y 1836

y en febrero de 1837

y en julio de 1843

y en mayo de 1852

y en mayo de 1854

y en febrero de 1858

 

tiempo en el cual

brotó el principio del fin para Achaguas

como capital de la provincia en 1836

—San Fernando fue consagrada

definitivamente como Capital en 1858

 

(—Mira memoria mía

si tú me haces quedar mal delante de mis amigos

es que te voy a retirar mi amor de vida entera

Óyelo bien memoria, mía)

 

—Este es el Achaguas

que recibe a Ramón Páez

y Ramón Páez pinta de

Un simple grupo

 de chozas de barro…

¿Y por qué motivos

la Villa más importe de Apure

en cuyos alrededores se oscureció a Troya

se encuentra en este estado de postración?

¿Efecto de un amor sin oba?

Páez ha sido cuatro veces presidentes

—las dos suyas y la segunda de Soublette

que está por concluir y nada el general

aspira a una tercera presidencia…

y como la correlación de la opinión

no lo favorece le pide a Soublette

que le diga al general Monagas

que lo van a elegir presidente…

 

Carlos  Laya me ve y yo lo veo.

Leo. Retrocedo. Subrayo. Comento

 

A la carta de septiembre 17

sigue, la de 1836, febrero 3

muy apenado El General José Cornelio Muñoz,

le dice desde Achaguas al Secretario del Interior

Me es doloroso hacer saber a usted

que la peste obra otra vez

 con excepción de muy pocos pueblos,

y es imposible reunir en una parroquia

 más enfermos

que los que están a dos o tres leguas

 en los alrededores, y esto con mucha dificultad.

Y el General insiste

Imploro de nuevo la conmiseración

del Gobierno Nacional

a favor de las medidas que he propuesto

(Medicaturas Cantonales),

aunque bien penetrado

de la escasez del tesoro público,

pero también de que esta triste provincia

 sufrirá su total destrucción

si no hace un esfuerzo por salvarla.

 

Y este mismo año del 36

 a la altura de mayo 7

es esta vez y también Desde Achaguas,

el General José Cornelio Muñoz

le informa al Secretario del Interior

que la peste continúa haciendo estragos

y ahora hay igualmente

 muchos enfermos más,

aparte de los calentamientos,

de sarampión

y punta de costao.

 

¡El general cumple bien su papel!

No podemos señalar lo contrario.

Diagnostica y presenta soluciones

¡Medicaturas cantonales!

El general no cuenta

con el apoyo desde arriba!

 

¡El problema es sumamente serio!

El general paludismo no discrimina

El propio General gobernador  de Apure

es víctima del garrote del paludismo

 

en la primera de las cartas

el General dice

De mi familia, que se componía

de 15 personas,

inclusive criados y esclavos,

puedo asegurar que solamente

yo y dos hijos

 no la hemos padecido hasta hoy,

 después que he pasado

 por la angustia

de ver fallecer

dos hijas hembras

y un criado,

 y por el sentimiento de palpar

 las angustias

que padecen

 los que existen aún poseídos del mal.

 

—Ud. sabe porque así está escrito

en su libro que El General Cornelio

nació en cuna de gente acomodada

¡y aún en 1835 él mismo dice

que es dueño de esclavos!

pero hay algo más que deseo

puntualizar

En la carta marcada con el 15 de enero

(Ud. no indica año)

pero dice que su remitente

 es el Dr. Juan J. Romero

y desde Calabozo la dirige

al Secretario del Interior

aquel expone

he sabido que las fiebres

 que azotaron al pueblo de Mantecal,

han vuelto a aparecer por allí recientemente,

extendiéndose a otros pueblos de Apure.-

En todas las casas hay

 y ha habido enfermos y muertos;

y hay algunas

en que

no se

ha salvado

ningún individuo.

 Las pocas personas

que tienen medios para trasportarse,

emigran a lugares distantes,

abandonando sus domicilios,

crías

 y demás

 propiedades.

Mueren la mayor parte

de los pobres que enferman;

 los cadáveres quedan insepultos

 y aumentan así la infección de la atmósfera.

Tan funestos efectos

se reagravan

por la falta de médicos,

 medicinas

y subsistencias,

 de modo que el común

de los habitantes

 que viven de la caza y la pesca,

 mueren a la intemperie,

menos por el carácter maligno

 del contagio

que por la carencia

de recursos y auxilios,

y sin los consuelos

que dan la religión y la humanidad.

 

A contrario de lo que se cree y dice

el paludismo bajó del alto al bajo llano

y Ud. fija en su libro al año 30

como el arranque de las noticias

de la peste anual o paludismo

y asegura que Se sindica a Guasdualito

como puerta de entrada del paludismo

y que desde allí bajó

 a Mantecal,

a Achaguas

y San Fernando

y además inserta en su libro

un comunicación del General Muñoz

dirigida al Ministro del Interior en 1831

en la que dicho General

adjunta  la original nota

del Corregidor de Guasdualito

en la que puede leerse

la renuncia de aquél a su cargo

y en virtud, de que por la peste

y emigración nacida de este origen,

ya no han quedado en Guasdualito

 hombres de representación

a quienes encargar de este destino,

para el que sólo me atrevo

 a proponer

 al señor Alejandro Gallardo,

hombre de probidad

pero de pocos conocimientos

y que no sabe firmar.

 

Por detrás

de ese

grupo de chozas

que dibuja

Ramón Páez

está el cuadro concreto

de calamidades

que lo sustenta

y del cual Páez

se desatiende

¡Los libertadores,

dueños de esclavos!

Los ricos emigran

y los pobres mueren

y no hay ni siquiera un sacerdote

que los limpie de pecado

Por un lado

los dueños de hatos

que viven de la caza y la pesca

Alta la tasa de analfabetismo

y el gobierno que se empeña

a vencer la epidemia

a través de una

Comisión Sanitaria

y un Gobernador que dice

que la Comisión no ha llegado

que a los médicos los alcanzó la fiebre

y que una y otra vez pide

medicaturas cantonales

y pide escuelas y más escuelas

y no lo oyen

 

y Ramón Páez

¡nada tiene que decir de esto!

a Ramón lo preocupa

solo la gloria del Centauro

¡llama tirano a Monagas!

Uno por lo general

 le atribuye al otro

lo que es uno

y la verdad que el gran elector

de Venezuela desde 1830

no es otro que Páez

Ramón Páez escribe en inglés

un poquito inmediatamente

después de la mención

del grupo de chozas

—Un señor Arciniegas,

Gobernador de la Provincia,

acompañado de los pocos

 oficiales de la plaza,

acudió mientras tanto

 a saludar a nuestro Caudillo,

y también hizo lo mismo,

el veterano general Cornelio Muñoz,

primer Comandante

de la famosa guardia de Honor

 

No puedo garantizar

 que el señor Arciniegas

que alude el hijo de Páez

sea el José Arciniega

que así firma la Memoria

presentada a la Honorable

Diputación Provincial de 1844

datada en Achaguas,

con noviembre 5

del mismo año

—Esta Memoria nos encamina

hacia un idea del momento

de la situación de calamidad

que vive Apure en general

y por la que atraviesa

Achaguas en lo particular

asiento de la Honorable Diputación

y de la Gobernación provincial

y por supuesto cuenta además

con su Concejo Municipal

El gobernador tiene el ojo puesto

sobre la desgraciada inundación

de esta capital y San Fernando

y la escasez de abastos

y además el problema

que Arciniega estima

de conservación del orden público

del que informa entre otros

—los Gejes políticos de San Fernando

 han representado á la Gobernación

 la necesidad de aumentarse

el piquete de la guardia nacional

de policía que allí existe.

¡Al gobernador le preocupa este problema!

Informa sobre el estado de las cárceles

—La mandada a construir en Apurito,

todavía en el presente año ni se había principiado.

se piensa a construir otra en San Fernando

la de Arichuna es de absoluta necesidad

y en cuanto a la cárcel de Cunaviche

el Geje político brega ante la justicia

que la contrata sea cumplida

El gobernador informa muy conforme

que las rentas municipales

cubren los gastos ocurrido

pero alerta a los honorables Diputados

que es preciso tener en consideración

que de Julio á la fecha han acontecido

en la provincia

las desgracias de la inundación y de la fiebre

 y por consiguiente es muy posible

que los ingresos hayan sufrido

 y continúen sufriendo disminución…

El gobernador asienta doctrina

—Sabido es que los presupuestos

 son la guía para la inversión de las rentas…

En el orden de las desgracias

informa de los traspiés en la educación

y los nombramientos de preceptores

y así sabemos acerca de Achaguas

que —el Sr. Felipe Seijas

preceptor de la escuela de esta capital

pidió permiso para ir a Caracas

con el objeto de practicar

diligencias particulares

 y ver si con el viaje se restablecía

                                               de las calenturas

que por muchos meses le habían estado atacando…

¡Toda Achaguas tiene fiebre!

El poeta se ríe y me pide mi cerveza

y el Gobernador enumera

en la casilla de Escuelas vacantes

a la de San Rafael,

Unión,

Trinidad,

San Vicente,

Santa Lucía,

Guasimal,

San Antonio de Guachara,

 Y Constitución

y las de Banco Largo y Rincón Hondo

Una muy buena noticia para Achaguas

primero que Teresa Hurtado

—fue nombrada la Sra. Sebastiana Cachuto

 preceptora y entró en ejercicio

de sus funciones el 1º de Mayo

del presente año

y el Gobernador señala

espoleado por el adelanto

de esta Escuela de niñas

adoptando un aire de solemnidad

que —el que suscribe

se detiene

para insistir

en la creación de otra escuela de niñas

 en esta capital,

como lo ha hecho en dos memorias precedentes.

—Y si así lo hizo Ud. Arciniega

cuente con mi agradecimiento…

Es muy interesante la rendición siguiente

—Acordada por la Honorable Diputación

la compra de treinta y cuatro ejemplares

 de la gramática castellana

escrita por Gonzales

é igual número

de la aritmética

por Chiquito

y habiendo autorizado

á la Gobernación

para que la distribuyera en las escuelas…

—Y si así lo hizo Ud. Arciniega

reciba mi segundo agradecimiento…

El Gobernador presenta un plan de inversión,

—Auxilio de doscientos pesos mensuales

que se mandan a dar

por el Tesoro nacional

para las escuelas primarias

de esta provincia.

y sobre la base,

—el preceptor de Achaguas

y el San Fernando,

cobran $ 50 cada uno

y el de Mantecal

y el de Guasdualito

 $ 30 cada uno

el Gobernador propone duplicar

el sueldo al de Achaguas

y señor Gobernador alega

—Al preceptor de esta capital

debe dejarse intacto el sueldo

de cien pesos

porque este punto es enfermiso  

y el empleado está rodeado

de privaciones

( el gobernador subraya

sobre el pobre preceptor

—es escaso de todo género de recursos.)

Y añade que —El número de alumnos

… matriculados en el establecimiento

alcanza á cincuenta y cinco todos pobres

 y ha de aumentarse á proporción

 que vaya la fiebre desapareciendo.

Y en definitiva

—Con un sueldo menos,

difícil será conseguir

un preceptor instruido

y capaz de hacer progresar la juventud.

Pero —No así sucede en S. Fernando,

porque siendo más sano

y abundante de recursos,

aunque haya muchos alumnos pobres,

también los hay con posibilidad

para pagar estipendio;

y considerando que aun quedan

muchos pobres sin poder

ser admitidos en la escuela,

por estar completo el número señalado,

es de absoluta necesidad

el aumento de otro establecimiento.

En definitiva es opinión de Arciniega

que —La Gobernación conoce

que ha habido algún progreso

en el presente año

y este se nota mas

en las escuelas de esta capital,

San Fernando y Arichuna …

¡Todo esto en relación

con instrucción primaria!

Unos cuatro párrafos

dedica el Sr. Gobernador

a la inundación. Y el Gobernador dice

—Esta capital y San Fernando

han sufrido pérdidas considerables,

porque á pesar de la actividad

é interés que ambos Gefes políticos

 tuvieron para preservar las poblaciones,

construyendo fortificaciones

en las orillas de los ríos,

las aguas se precipitaron

por las calles

y muchas casas permanecieron

algún tiempo con ellas dentro,

y por consiguiente

unas cayeron y otras se inutilizaron.

Pero de Achaguas y San Fernando

—la población de San Fernando

es la que más ha sufrido:

allí casi todas las casas fueron inundadas

porque las aguas de la sabana

se unieron con las del Apure:

la emigración de las familias

á San Juan y Camaguán

 fue espantosa…

—La Gobernación opina

que sería conveniente

pedir al Congreso

un empréstito

de tres mil pesos,

de los cuales se tomarían

mil pesos para la reparación

de las calles

de esta capital y San Fernando

que deterioró la inundación…

y el resto á fortificar las barrancas del río…

y siendo muy posible otra inundación,

debe preservarse

 á toda prisa la ciudad,

la mejor población de la provincia.

—¿Cómo?

¿Qué fue lo que dijo Ud. Gobernador?

¿Qué la población de San Fernando

es la mejor población de la provincia?

pero Carlos Laya me dice

que no me distraiga

y siga en mi alucinada lectura…

No solo sufrieron

 las calles y las casas

de Achaguas y San Fernando

El Gobernador me ayuda abrir los ojos

—No debe omitirse

que no son las poblaciones solamente

las que han sufrido por la inundación,

lo son también los hatos,

porque han ahogádose

multitud de animales

cuyo número todavía

 no es posible determinar,

porque muy paulatinamente

están bajando las aguas:

lo mismo ha sucedido

con los conucos

y por consiguiente

es muy posible

que se haga extremada

 la carestía de los víveres

de primera necesidad,

si las demás provincias

no se traen al mercado….

¡Pero hasta allí no llega

el pantalón de la desgracia!

—La fiebre ha atacado las poblaciones

 en este año con mayor fuerza

y aun continúa del mismo modo

en San Fernando y en esta capital,

sin embargo los casos desgraciados

que se han presentado

no han sido numerosos,

y esto es debido en gran parte

á la eficacia

del encargado

 de la comisión sanitaria

 Sr. Dr. Luciano Arocha

y á la del practicante

de esta capital Sr. José Cleto Blanco.

¡Y si esto es así como dice el gobernador

yo tengo que decir que una calle

de Achaguas debe llevar el nombre

del Sr. José Cleto Blanco!

El Gobernador informa

que la vacuna —Volvió á establecerse

en el cantón San Fernando

del 1º de junio hasta el 13 de Agosto…

pero tuvo que interrumpirse

el proceso por enfermarse

de calenturas el practicante…

y por enfermedad

del médico de sanidad

la Gobernación desconocía

el número de vacunados.

 

¡Muy triste la situación del esclavo!

El Gobernador refiere sobre  manumisión

—No se ha efectuado

en el presente año

porque las respectivas

existencias no han bastado

á cubrir el valor de un esclavo

en cada cantón.

¡Qué manera tan maravillosa

de mostrar fidelidad a Bolívar!

Y es muy importante

para entender mejor

 la imagen del  grupo de chozas 

con que Ramón Páez

describió  Achaguas en 1846

—Muy particularmente

 recomiendo

á H.D. provincial pida

la provisión del curato

de esta capital,

pues de esta manera ella será poblada.

Y añade el Señor Gobernador

que —Muchos de los que antes

la habitaban

 dicen

que no vienen al poblado,

porque no hay cura,

y aunque existe uno,

sus males crónicos

y continuos

padecimientos

por consecuencia de la fiebre

no le permiten ejercer

sus funciones como debiera.

Y de esta manera, el Gobernador,

piensa mágicamente que

—Poblada esta capital

se disminuirán las probabilidades

de sufrir la salud por la fiebre

 y lo mismo sucederá

en los demás punto.

¡Sabio el Gobernador!

—¡Dame un traguito, Carlos laya!

Al parecer la iglesia… ¡no sé qué le pasa la iglesia!

El Gobernador informa

que —algunos mayordomos de fábricas

han principiado á cobrar

y el de esta capital

—el de Achaguas—

 ha logrado el pago de los atrasados:

así es que pronto se emprenderá

la fábrica de esta iglesia,

contando también

con el auxilio acordado

 por la H.D. y los ofrecimientos

de algunos vecinos.

En materia de cimenterios

—y que nadie se espante—

—A pesar de las resoluciones

de este Despacho (años 42 y 43)

sobre la construcción

de cimenterios en las parroquias,

cercándose de palo á pique,

con dolor ha observádose

que en las de San Juan y Arichuna

no han cumplídose aquellas…

y —Aunque en S. Rafael y Cunaviche

los hay se encargó su reparación.

En Banco Largo … el déficit

para cubrir el presupuesto…

no se ha conseguido…

En Guacimal … la obra

no ha comenzado…

En casi todas las demás parroquias

 nada ha adelantádose

en este ramo respecto

del estado en el año último.

El Gobernador informa

que —La traslación

 de la cabecera de Guasdualito

no se ha llevado á efecto

y sobre —La traslación de la manga

de San Fernando, el Gobernador

narra

que el Sr. Geje político de Calabozo

contestó al Concejo Municipal

de San Fernando

que no le era posible allanar

la dificultad de ser propiedad particular

el terreno por donde había de transitarse

y además informa a la Honorable Diputación

que uno de los concejales

que es hermano del dueño de las tierras,

hizo dos proposiciones:

—primera, que se le compre

una legua de terreno

por las rentas municipales:

segunda, que excede el terreno necesario

siempre que se le permita cobrar

un derecho por el ganado,

bestias

y personas

que salgan de la provincia

por aquel lugar…

pero dice el Gobernador

que no hay poder humano

que la establezca

por ser contraria

 á todos los buenos principios.

¡Y fíjese poeta, cree el Concejal

su deber primero y segundo

hacer valer el interés de su hermano

dueño de tierra

que el interés de San Fernando!

El Gobernador informa

sobre la apertura del camino

de la Selva de San Camilo

—fue principiada y para el 8 de Marzo

se habían abierto

nueve mil novecientas varas

 pero que esos trabajos estaban paralizados

 por incumplimiento del  auxilio económico

y que —La limpia del caño Caicara

 en Mantecal —dice el Gobernador

está bien adelantada

y más lo estaría si el invierno

 no hubiese principiado

 tan temprano

y si no se experimentase

la escasez de brazos…

 en San Fernando y en este cantón

han conservádose las vías de comunicación…

—¡Y si esto es así yo tengo que volver

agradecer al Sr. Gobernador!

Pero claro, siempre es necesario

nutrir el presupuesto…

El Gobernador en materia de Peage

señala que —El Administrador principal

 de rentas municipales

consultó á la Gobernación

en 19 de Marzo del año actual

sobre dos nortes

— 1º, si debería cobrarse

este derecho (el de peaje)

á los que habitando

del otro lado

de Arauca

en la parroquia

de San Antonio de Guáchara,

llegasen á conducir

sus ganados

 á Nueva Granada

sin pasar el expresado río.

— 2º, en caso de cobráseles

que se expidan reglas

que faciliten el pago del derecho…

El Gobernador informa a la Diputación

de la adopción del reglamento

 de galleras para toda la provincia

y por lo concerniente

en erogación por concepto

de impresiones oficiales

el Gobernador presenta las cuentas

Por cien ejemplares del cuaderno

que contiene los actos

de la H. Diputación provincial…

Por seiscientos recibos…

Por trescientas patentes de industria

Por trescientas patentes

para vender aguardiente

Preocupado el Gobernador

por las próximas elecciones

el Gobernador comienza por refrescar

que —En el año próximo entrante

debe formarse el censo

de la población

de la provincia,

el cual ha de servir

de base á las elecciones de 1846…

El gobernador no deja con las ganas

de saber quiénes y cuánto podían

votar en Achaguas y en la provincia

pero nos refiere un dato muy importante

—sus habitantes

 lejos de estar

 concentrados

en las poblaciones,

se encuentra diseminados

en su vasto territorio

en caseríos

 más ó menos poblados

y en los hatos:

á este obstáculo se agrega

que unos y otros existen

 á largas distancias

entre sí respectivamente…

y dice viendo hacia atrás

—En el año próximo pasado

se formó el censo

que sirvió de base

á las elecciones del presente…

El Gobernador asegura

—Respecto de las demás noticias estadísticas

que no es posible remitir los diferentes cuadros

á causa de que están sumamente incompletos

porque los Gefes políticos

 no han enviado todos los de sus cantones

Tengan presentes Honorables Diputados:

—De vuestro patriotismo

y acertadas deliberaciones…

espera la provincia bienes,

debiendo estar seguros

de que ellas serán

fielmente ejecutadas

por el infrascrito

como habéis observado

 en el tiempo transcurrido…

 

(¡Qué maravilla! Me alegra saber

que en aquel año

del cantón cabecera de la provincia

se exportaba ganado

 hacia  la Nueva Granada!)

 

pero en el momento

en que tomo nota de este dato

Carlos Laya sobre lo expuesto

se refiere del caso de sacerdote

Fray Antonio Acosta

y me dice Laya, ¡poeta!,

cedamos la palabra

al reverendo párroco de Achaguas,

quien se dirige

al Provisor del Arzobispado

desde San Fernando,

en solicitud

de traslado a otra parroquia,

y Califica de “triste orfandad

la situación en que se encuentra

 Achaguas

 por los males y persecuciones

que han sufrido sus habitantes,

viniendo así a ser una nueva

Sodoma y Gomorra,

con gran dolor de mis ojos”

y el padre responsabiliza

“al insigne desaforado

Félix Arciniegas,

que fue el que con otros

maquinaron

proyectos diabólicos

y los pusieron en práctica”

Y el padre Acosta

sigue diciendo

“Se acercó el tiempo de las elecciones,

y con convites y agasajos, Etc,

me querían obligar a tomar partido

en determinada agrupación política,

a lo cual me rehusé

del modo más atento

y sagaz que pude.

Se desbordaron sus fieros corazones

y dieron rienda suelta a la maledicencia.

A unos apaleaban,

 a otros insultaban,

y para mi buscaron un hombre

que bajo un débito falso me demandase

siguieron amenazas e insultos,

formación de causas,

muchas multas, Etc., Etc.

Por último, habiendo salido yo

 a confesar a un enfermo,

me cogieron en la calle

y con grande escándalo

y atropellamiento

me querían llevar a la cárcel.

El Alcalde hasta levantó

la mano para pegarme

y me tiró varias veces del balandrán,

y el Ministro desnudó su espada

Yo declaré la excomunión

conforme era debido,

y el pueblo se asustó.

Se alarmaron los vecinos,

queriendo quitar la vida

a los autores del mal,

pero secretamente hice cuanto pude

para apaciguar los ánimos irritados,

y por considerarlo prudente

me vine a ésta

(San Fernando)

donde ahora resido.

En esta virtud, y por otra parte,

los muchos padecimientos

que he sufrido por las enfermedades,

me obligan a disponer mi salida

de ésta para el próximo verano

destinarme a otro curato que algo produzca,

para  cuando ya no pueda trabajar,

pues en éste apenas he ganado

para curarme de las dolencias y calenturas;

además de que el pobre sacerdote

que esté siquiera un mes en este pueblo,

adquiere méritos hasta para ir a la gloria

¡Esto sucedió en Achaguas en 1846!

El hijo de Páez la reduce

a simple grupo de chozas

y a Fray Antonio Acosta

ve en Achaguas

a la ciudad bíblica

de Sodoma y Gomorra,

 

pero en fin poeta

 

¡Todavía Páez conserva el apoyo

del Jefe de su guardia de honor!

La copla dice que es el mejor

 de los generales

si está en diptongo con su Guardia de Honor

reservándole a Páez el del más valiente

si no está en hiato con toda su gente.

¡Tan sabios los llaneros

cuando apelan a la copla!

 

y como quien no desea

invocar al diablo

Leo junto a Carlos Laya

en el barranco

de Puerto de Miranda

el primer núm. de El Venezolano

Hoy, en 1840, oímos,

como se oyó en 1830,

el grito de hombres nuevos,

principio alternativo.

 

y paso de modo inesperado

y le propongo al poeta

oigamos la carta

de José Cornelio Muñoz

que desde Achaguas

el 21 de septiembre de 1830

casi protesta la negativa del Ministro

Antonio Leocadio Guzmán

de aceptar su renuncia

de Gobernador

 y Jefe General de la Policía

de la Provincia de Apure

y entonces leo aquellas dos líneas

“me es sensible la negativa,

ya por el abandono

en que se encuentran

mis intereses,

y ya porque la perpetuidad

de un mando

que aborrezco puede empañar el brillo

de mis glorias pasadas

en el concepto de los ciudadanos

celosos por la libertad,

cuya opinión respeto y temo.”

 

Y Carlos Laya se estremece

—y manda que me traiga un 18 años—

cuando me oye aplaudir

que a mí encanta lo que él dice

del vencedor de Páez en los Araguatos

—un soldado nunca infiel ni cobarde:

El Jefe de Operaciones Militares de Apure,

General de Brigada José Cornelio Muñoz,

de la Orden de Libertadores de Venezuela,

 Escudo de Carabobo,

 Medalla de las Queseras del Medio, etc., etc.

 

y rápido retomo el hilo de la conversa

y le digo —pero Páez no piensa así

y tiene una tercera presidencia

metida entre cejas y cejas…

 

Y de manera inesperada

el río cabecea la orilla

y el botiquín se estremece

y se ensaña en mi contra

la pregunta que pareciera

siempre vigente

 en nuestra historia

—¿Para qué entonces peleamos

tanto contra España?

pero también uno pudiera preguntarse

para que peleamos tanto contra la dictadura

 

y duele

 tiene que doler

la reflexión de Páez

Jamás podrán nuestros hijos

ni aun imaginar tan sólo

a qué precio se compró

la independencia,

—así lo dictó Páez

al cubano autor

de su Autobiografía

en el ocaso de Nueva York

 

—¡Pero qué va! mi general Páez

entre cielo y tierra

no hay nada oculto

tuvimos un  O’Leary

y el que lo lea

sabe

que

—el vestido de Bolívar

era casi el mismo del soldado

—chaqueta de franela,

pantalones de lienzo,

botas altas

y la gorra ordinaria

de paño del artillero

y el suyo mi general Páez

dice mi capitán Vowell

que Ud. montaba un rucio pavón

traje análogo al de sus compañeros

camisa abierta de cuello y pechera

y mangas muy anchas

hechas de pañuelos ingleses

con rayas rojas y transversales

y calzones suelto de algodón blanco

que le llegaban un poco

más abajo

de la rodilla

pantorrillas al aire y pies descalzos,

pero llevaba espuelas de plata maciza

y sombrero de copa baja

tejido con hojas de palmera…

¿Cierto?

 

¡Este es el Páez asiduo visitante

de Achaguas desde que se hace guerrero

hasta por lo menos su salida

hasta lo que resultó ser

el segundo Carabobo!

pero el de 1846

es el Páez dueño

de una gran cantidad de hatos

uno de los grandes proveedores

 de carne de la capital

 

y sigo con mi relato

—acampaban en chozas

carne sin sal y sin más nada

medio día sin tomar agua

bajo un rapio de sol inclemente

—¿Verdad que es así?

pero a este tiempo

sobrevino el tiempo

 del cobro

de los servicios

en el que Ud. solazaba

su dicha personal

con la de la república

por allí está la carta

enviada desde Valencia

al Coronel José Cornelio Muñoz

—“Firmeza Compadre;

ésta es la que nos va a salvar;

ésta es la que nos ha salvado

en las épocas de apuros

y de conflictos.

Nadie tiene más experiencia

del valor de los apureños que yo;

este valor, este heroísmo

 ha salvado la Patria en otras ocasiones,

 ahora le afirmará su dicha”.

 

pero la dicha siguió siendo

eso, una promesa

cada día más distante

las lanzas

 del recogimiento de su fruto

la dicha siguió siendo

propiedad privada de unos pocos

 

Tomo un trago y miro a mi alrededor

Carlos Laya permanece de manos cruzadas

(en la papelería Giraluna

Madrigal y Martínez Veloz

dialogan a la manera de Sócrates)

Carlos Laya me oye

ya sabe cómo yo me muevo

como me desenvuelvo

tomo un segundo aire

— treinta

 o casi

cuarenta años

                atrás

la sabana repetía

con sus ríos,

su silencio

 y su soledad

¿De los generales cuál es el valiente?

Mi general Páez con toda su gente.

¿De los generales cuál es el mejor?

Mi general José con su Guardia de Honor?

 

Y después en el verano de 1848

—dos eneros después del encuentro

de los dos compadres en Achaguas

dos eneros después

de la visita de Ramón Páez

le tocó al mejor de los generales,

escudado en la Constitución,

(que como se sabe sirve para todo)

disputar al más valiente

 la posesión de Apure

—En los Araguatos empeñé batalla

con aquel jefe de mi antigua Guardia

 

—y tan mal perdedor resultó Páez

que mientras Muñoz comentó del combate

—fue de lo más horroroso que vieran mis ojos

en la guerra de Independencia

Páez se solaza en la sentencia

—si fue victoria la del general Muñoz,

no puede compararse con las de Pirro en Italia

pero Él, experto en la lectura del viento

barlovento: de donde viene el viento

hacia donde se dirige o destino del viento, sotavento

él

que conocía todos los pasos

el camino de una cuarta de anchura

por donde sólo se podía cruzar el tremedal

y ahora las nubes de polvo

 de las carreras de caballos

y el agregado

—ni jefe de Estado Mayor

tuve aquel día

lo llevaron a la más absoluta perdición

y todo lo que se dijo

de Bolívar en 1830

la prensa de Caracas

los periódicos de Caracas

sacó del armario

al usurpador y asesino

—El bandido Páez

al cobarde y asesino

y de nuevo

 lo de Colombia

pero esta vez elevada

al grado de monarquía

y duele escuchar

 la confesión de Páez

negaron el mérito

 de algunos actos

portadores de cierto renombre

a Venezuela

y pasó a ser entonces

el Rey de los Araguatos

 

y en San Juan de Payara

la mamá de los Hnos. Farfán

la mamá de Francisco Farfán

y mamá de Juan Pablo Farfán

tú te regodeas en reportar

que la llamaban La Farfana

y hasta encuentras su risa

“corta y áspera.”

y refieres que una vez

la sorprendieron

en su

“burro sillonero a la horcajadas.”

Y apelas a su frases,

y la descalificas porque no habla como tú

pero es muy probable que ni ella

ni ninguno de sus hijos

lavara los pies a un mayordomo de hato

y si lo hizo; lo hizo por amor

y este duele, Carlos, tener uno que leerlo en tu libro,

 

pero bueno la Farfana

estaba en su derecho

de celebrar la derrota de Páez

y lo hacía en los límites del decoro

al sentir un vez más que a Juan Pablo

lo mataron tan a destiempo

y comentaba ella con su gente

que con Juan Pablo en el Paso del Viento

y Francisco en El Amparo,

—yo hubiera visto al tal Lioncito, ése,

bailando la Pava en los peladeros del Alto-Arauca,

con el rabo entre las piernas

y tapándose el culo con las dos manos…

 

Y al mencionar al otro General

le decía

—¡el Muñocito, ése! Y escupía

 

y por la otra esquina

el cazador-vencedor

de los Hnos. Farfán en 1837

y ahora cazador-vencido en 1848

en su diálogo con el alto Arauca

mi amigo y compadre

decía Páez

dolido…

 

—Ud. lo sabe poeta

el mismo congreso

que pintan víctima

de Monagas

la mejor lanza de Venezuela

felicita a Monagas

por el triunfo

de Cornelio Muñoz

en Los Araguatos

y ahora José Francisco Farfán,

es Jefe de Operaciones del Alto-Apure

Este Farfán, el vencido de abril de 1837

por el León de Payara

y dice Díaz Sánchez

que a esta hora

de su deambular

por la Nueva Granada

A Páez lo acompañan

solamente Soublette

y Quintero

y Ud. afirma que la presencia

del vencido en 1837

—Esa y no otra pudo tal vez

 ser la causa de que Páez, Soublette y otros,

hubieran desechado el Paso de El Amparo

para internarse en la repúblicas hermana.

 

y viene todavía

el año más triste

este segundo episodio

va a ser más doloroso

que el primero

y lleva por nombre

Revolución restauradora

—Sólo novecientos hombres,

mal equipados y peor alimentados

acompañan al héroe de las Queseras

y en su contra avanza Mariño

y dispone de 2.600 soldados

y Silva dispone de 1.000

y José Gregorio Monagas

comanda 2.000

pero estos no son los días

de la Independencia

ni de las embestidas

contra los reformistas

y los hermanos Farfán

 

y ahora a Páez

no sólo le falta juventud

le falta el colectivo respaldo

que levantó sus proezas guerreras

 

y uno que escuchó

al presidente Carlos Andrés Pérez

cuando los sucesos del 27 de febrero

lanzar aquella tesis

—La popularidad está para gastarse

es fácil entender que Páez

ya no tiene popularidad para la compra

del mercado de la política

porque desde 1837

viene abusando de ese gasto

pero va a ser en este momento

cuando sus amigos

de la Diputación de Caracas

colocan sobre el tapete

la que ellos creen es la carta

definitiva contra Monagas

y Díaz Sánchez escribe

—En estos momentos va a agotar,

en un esfuerzo postrero,

las reservas de poder

sobre los seres

 que han pasado la vida

 amándole y admirándolo

 

pero es necesario observar

que aún a Páez le queda

 alguna reserva

y esta reserva

la va a dilapidar

en los años sesenta

declarado “dictador”

 

pero antes de este trence

o más bien dentro

de esta hora postrera

Al norte de Tinaquillo

en Casupo

el 13 de agosto de 1849

—me ha dicho

Argenis Agüero—

lo baten los comandantes

Julián Castro

Nicolás Silva

y Ezequiel Zamora

Páez retrocede a Vallecito

y luego se movió hacia Macapo

donde el 15 de agosto

firmó su rendición

ante el general

José Laurencio Silva

en Campo Monagas

o Macapo Abajo

 

y me contó

Díaz Sánchez

por allí por los alrededores

del Palacio de la Academias

—Y, cosa extraña,

es Felipe Larrazábal,

en El Porvenir, quien sale

en defensa de Páez,

de Silva y de Gutiérrez.

y cuando Páez y sus compañeros

entran prisioneros en Valencia,

 la ciudad luce embanderada

y la muchedumbre vitorea

a los vencedores.

desde El Republicano,

Bruzual

reseña que Páez marchaba

 cabizbajo en medio de sus compañeros.

—Venía en caballo castaño,

traía un sombrero de hule amarillo

y cubierto el cuerpo con una cobija azul;

en esa cabalgadura

y con ese traje

venía el Rey de los Araguatos

 adornando la entrada triunfal

 de los vencedores.

 pero todavía el Centauro no ha vivido lo peor

Díaz Sánchez dice

—todavía tiene que atravesar

 la Calle del Trapiche

la misma donde los caraqueños

le tributaran las más delirantes

 ovaciones de su vida

y su guardián es Ezequiel Zamora,

el perseguido de 1846

y el mismo Páez narra en su Autobiografía

que el tránsito se reunía gente de antemano

prevenida para gritar: ¡Muera Páez!,

y si el jefe político

de alguna población

enviaba a la cárcel

al ebrio que vociferaba

… le hacía poner en libertad

a nombre del pueblo soberano,

 y mandaba a sus soldados

que repitiesen aquel grito.

 

—pero fíjese poeta

¡fíjese bien!

en la salida hacia Carabobo

Páez sacó de Achaguas

4.000 novillos

que no eran de nadie

o eran de todos

en la excursión de 1846

sacó 3.000 novillos

que no eran de todos

—eran de sus hatos

—y mientras la mamá de los Farfán

lloraban la muerte de su hijo

y de su hermano

y mientras la viuda

de Negro Primero

plegariaba

una humilde pensión

—Nada se sabía

del hato Chaparralito

que el teniente Camejo

recibió por concepto

de sangre derramada

en los campos de batalla…

—pero muy bien se sabía

del destino de ese hato

 

y Páez se conforma en 1846

—13 de mayo para más seña—

en su condición

 de General  en Jefe

de los Extos, de la República

en certificar ante petición

de Juana Andrea Solórzano,

 viuda de Pedro Camejo

que Pedro Camejo

—se incorporó

 y tomó servicio en el Exto,

de mi mando en esta provincia

en el año de 1816,

y que los continuó

hasta el de 1821

 

mientras

los hijos de Páez

Vivian en Londres

y en Nueva York

 

y duele

duele mucho

que Ramón Páez

no levantara

su voz

y hablara de ella

hablara de Achaguas

así desde la lejanía

desde la no pertenencia

 

y confundiera

el Payara

con el Arauca

 

pero 27 años atrás

en 1819 y por ese otro

diablo dublinés

secretario de Bolívar

nosotros sabemos

que 27 años atrás

Achaguas era

—la villa más importante de Apure,

sus habitantes la abandonaron

al acercarse los españoles,

que fueron recibidos en ella,

como ya antes

 lo habían sido

 en San Juan

 y en las demás poblaciones,

al decir de uno de sus generales,

“por algunos perros

 que por estar cojos

 no habían podido

seguir la emigración.”

 

y más adelante

O’Leary tiene a bien

de sacar a relucir

unas cortas líneas

de Caparros,

El secretario de Morillo,

dirigidas a su amigo

 Iturbe de Caracas

escritas en Achaguas:

“Nos tiene U. en esta isla,

capital del decantado imperio de Páez…

el ejército se ha restablecido

de sus penosas marchas y fatigas,

 que han sido crueles…

Es inmensa la riqueza de estos llanos; 

millares de millares de reses nos rodean;

por aquí hay muchos conucos

 y trapiches que han aliviado

en parte nuestras privaciones…

carruajes de todas clases

 pueden trasportar por estos llanos,

 lo mismo que por el camino real de Aranjuez.”

 

—Y esto poeta no tiene otro nombre

apropiación de la riqueza

de una riqueza silvestre

millares de millares de reses nos rodean

—¡Ricos en la colonia!

—¿Quién?

—¡Pobres en la república!

(… los llanos poeta)

trance en que Achaguas

la villa más importante de Apure

se transformó

en Un simple grupo

 de chozas de barro

pero Ramón Páez

     feliz

muy feliz por la colección

de hatos de la familia

propiedad —ésta—

iniciada

desde el centro

desde la orilla

de la

Laguna de Valencia

hasta más allá del río Apure

 

y no sólo eso

lo más grave de eso

es que ésta se volvió

imagen rectora del país

 

—¿Cómo le digo poeta?

de ese espejo de la política

que se extendió

hasta la muerte de Gómez

y del que parcialmente

se deslindó el Dr. y Gral.

Antonio Guzmán Blanco

y ese es parte del odio

de la derecha

y de la izquierda

contra Guzmán…

 

tomo un respiro

la luna brilla en la botella

y el río se mueve

en los cintura de la mesera

—Dos cervezas…

—y la cubalibre para el poeta

 

y en voz bajita embisto

—En los Araguatos

el mejor de los generales

derrotó al más valiente

pero ni en la hora

del desengaño

Páez perdió la maña

—Figueredo,

¡un sanguinario!

—los hnos. Farfán

¡unos bandidos!

y como Procusto se mandó

a cortar las piernas

para ajustarla al traje

del mito de los cosiateros

—¿Sabes Miguel?

te oí la otra noche

línea por línea

 la carta de Páez

a Dominga Ortiz

—Quiero regresar

a morir a tu lado…

los caballos… el jardín

—¡No! Exactamente…

pero si acuse de recibo

de ese aprendizaje pastoril

—Es el Páez que en Buenos Aires

intenta levantar la empresa

de desollejo mecánico del ganado

y en su intento de rehacer su vida

con Dominga Ortiz

sólo aspira compartir

una casa de Caracas

provista de un pedazo

de tierra destinado

al cultivo de los productos

del consumo doméstico

 

—¡Déjelo así!

Qué final tan lamentable

el de ese hombre

—¿La típica casa del jardín en el centro?

—¡No! Exactamente…

El cronista de Acarigua-Araure

habla de una casa y un huerto…

 

—Ya no suspiraba ni por un hato

¡Déjelo así!

Pero fíjese bien,

Caldera inauguró

el Matadero Industrial “Apure”,

en 1970, el cinco de septiembre

y por cada día de funcionamiento

pasó un año cerrado

¡Déjelo así!

—Papá murió encargándome su caballo

que no lo vendiera

que nadie lo montara

que comiera bien…

 

y ahora recuerdo

que en la placita Páez

Gochelé Hernández

estudiante de la Central

nos explicaba

—Estos los de las bicicletas

los de la braga amarillo

son los explotados

el dueño del matadero

el explotador…

 

—¡No exactamente!

si “muy lamentable.”

como tú lo dices, tío

pero nosotros tenemos

muchas cosas que reclamarle

pero de esto voy a hablar más adelante

de la carta de 1827, marzo 31

en que él desde Achaguas

le confía a Bolívar

—estos habitantes me consultan

como protector de la Religión,

y me piden curas y composición de Iglesias

Y mi tío dice

—en abril de 1833

siendo presidente dona

a la Iglesia de Achaguas,

la imagen de Jesús del Nazareno,

en cumplimiento de la promesa hecha

 antes de la Batalla de Carabobo…

—Yo lo vengo escuchando

pero de eso hasta ahora

no se ha presentado documentos…

ni cadena de informantes

tal vez esta sea la causa de la donación…

esa petición de los achagueños en 1827

pero también en esta carta

Páez dice a Bolívar

que los achagüeños

lo consultan

como abogado,

como militar,

como Jefe,

como amigo

y hasta los esclavos

á quienes se dio libertad

en tiempos pasados,

se quejan a mí

y sólo aguardan

mi decisión

para continuar

en su servidumbre

ó llamarse libres

Y entonces el poema se ve obligado

de entrar en ese terreno de lo estimado

—que esto ocurriera en el imperio de Páez

es apenas la punta de la pirámide

es indiscutible entonces que para el esclavo

el nuevo orden que trajo Carabobo

era peor al de la colonia

y vea Ud. que Soublette

dice que después de Carabobo

el general Páez se la pasaba

de la otra orilla del Apure

y Páez y Muñoz

y el otro amor de Páez

Bárbara Nieves

son de los principales

propietarios

en Achaguas

y son estos entonces

estos mismos reclamos

de haberes, sueldos,

despachos y grados

administración de justicia

o simplemente

como escribe Páez

en su carta a Bolívar

como amigo

 para

que

 les socorra en sus necesidades

y allí se comprometa

ante Bolívar

—sabré llenarlos trabajando

cuanto esté de mi parte para corregirlo

y a esto llama Páez

secundado la palabra de Bolívar

conservar en tranquilidad los Llanos

 

y fíjese que en el pliego de guerra

de los Hnos. Farfán

está presente el problema

de la suerte de los militares

y el cobro de impuesto

en el llano

 

y son estos y otros

la suma del malestar

que fortaleció

el caballo indómito

del que Bolívar

lo alertó desde San Cristóbal

el 19 de abril de 1820

en la carta

en la que Bolívar

escribe

bajo el hechizo

de Montesquieu,

—Un pueblo soberano,

es un caballo indómito

 que muy pronto derriba su jinete…

 

y liberarse de Páez

le costó al país

la guerra de los cinco años

 

y después de eso

después de la hegemonía

de Guzmán Blanco

y la educación gratuita

y después de Crespo

y de Cipriano Castro

y de la hegemonía de Gómez

y los herederos del mando de Gómez

 

Gallegos gana el corazón de Venezuela

con aquel tropel de juegos metafóricos

—Lastima de bestia, hecha

para llevar más hombre encima.

y aquello

de La prueba máxima de llanería,

la demostración de valor

y de destreza

que aquellos hombres esperaban para acatarlo.

 

y el principal rey de la baraja

que instauró

esa concepción

de la política del hombre-bestia

fue Páez

por la que se jugó

el pellejo

y persiguió a su gente

 

¿Sabes Tío?

Ramón Páez atestigua

que poco antes de escribir

sus últimas palabras

—La gloria es del invencible

atormentaba a su hijo

desconociendo el destino

que no le permitió

morir bajo una mata del llano

—¡Sí! Decía mi tío entusiasmado

 

Me bebo un poco de aire

y hablo con el silencio

el negocio de Magallanes

el club social

el aerobar

el cine

la costa del río

el puente

la Bolívar

el taller de Anakata

los pesebres mecánicos

de Catalano

el carro de hojata

que hizo Ítalo

y se parecía a Cecotto

la panadería de Patarata

el comedor escolar

y la hija de la ecónoma

la fila de jabillos

 frente al Teresa Hurtado

el policía escolar

el vendedor de chicha

 

y el encargo de mi madre

—me entierran en Achaguas

no me pidas eso, ni en juego

tú tienen que morirte viejo

después de mí

 

O me acabas de matar tristeza

o me dejas quieto

dame un poquito de tregua

el silencio

el aire

La Comercio

las mujeres

que me olvidaron

al precio de la muerte

desde que andan con sus nuevos amores

se metieron a vieja

y están bien viejas

pero a mí me sigue doliendo

verlas de manos con otro amor

el río

que se pasea tan celeste

y me llena de luz

 

—¡Aquí está mi corazón! ¿sabes?

en esta calle

en este río

 

en este cine

que no existe

en este aerobar

que no existe

 

en las putas

de la costa del río

que también

murieron

 

en esta soledad

tan concurrida

por todos los que han muerto

y mi terca ilusión

de volver

y de encontrarla

así como era Achaguas

 

dejar mi equipaje

en mi cuarto

besar a mi madre

decirle a mi abuela

que por encima de ella

ni el cielo

 

pararme allí

en la bocacalle

de la 24 de julio con la Comercio

ver hacia la bodega de Juan de Mata

allí en la vieja casa

de ladrillo de Matilde Seijas

frente al viejo botiquín

de Rafaela Rubio

y luego meterme

por las esquina de la Polar

y caminar hacia

la costa del río

detenerme en las mujeres

pintadas y recién bañadas

de El Nudo

y caminar

hacia el restaurant de las Blanco

y pararme allí en el Bar del palodeagua

y desde allí mirar el puente

y la esperanza de encontrarme

 con Navarrete acompañado

de un racimo de peces

más alto que el puente

preguntar por Marbella

o por Misael su hermano

o por Facundo Gómez

y su Hermana

o las bellas nietas

de Servideo y de Faustina

o marchar por allí

por detrás del bar Terecay

a orilla de río

y reventar por allí

por la esquina de Falala

y de Pañero y la casa de los Magallanes

y encontrar allá la perfumería Macumba

 

—por culpa de ese amor

que me olvidó para siempre

escuchar un vallenato

allí en El Nudo

no es lo mismo

que oír

Los caminos de la vida

de Valencia a Caracas

 

¡Dime por lo menos

que yo fui lo más bonito de tu vida!


Foto Col. Argenis Méndez Echenique

Achaguas Vista Aérea 1974. Foto Col. Argenis Méndez Echenique

General José Cornelio Muñoz. Tomado del texto DEL APURE HISTÓRICO

Dominga Ortiz de Páez

La política de hoy. Historia de mañana.


Barbarita Nieves, el otro amor de Páez.
De las grandes propietarias en Achaguas en 1831








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