La poesia y los días

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La escritura hija de los días. La que inventa al día, le da sentido y sustento y la que los días crean a su imagen y semejanza. Toda imagen que conmueva, que desordene los sentidos y sea capaz de convocar al desasosiego, al diálogo interior que es justificación de todo autor. La palabra que sobrevive, y en consecuencia, se distingue de la otra endeble, que cae al piso como hojas desmayadas. Posiblemente tendrá cabida otra tentativa: La que no provine de la experiencia personal; sino de la que se hace colectiva, nos elige de morada pero que nosotros no vivimos y llega como un eco de otro tiempo.

Ese será el acento de esta escritura, de allí su virtud y tragedia. No defenderemos ni una ni otra.

Frente a lo cotidiano y su contrario, habita el asombro; en este caso, la palabra que está por escribirse. No fumamos de lo concluido...

APUNTES IDEAS EJERCICIOS Y CRÓNICA DEL MÁS LARGO VIAJE DE LA UTOPÍA

domingo, 11 de julio de 2021

Isla de Los Achaguas, Olvido y Desolvido V

Achaguas, cruce de destinos. Desde Apurito, la izquierda. Y desde San Fernando, la derecha.
Foto Fernando Magallanes.


EL AMOR DE BOLÍVAR QUE MURIÓ

EN LA VILLA MÁS IMPORTANTE DE APURE

(o más propiamente en Achaguas)

 (Crónica)

                                        Miguel Pérez 

ahora estoy distante

de las sabanas

(es que no sé empezar

y tengo metido entre cejas y cejas

que la primera línea es de Dios)

pero las sabanas

están conmigo

donde yo estoy

en el centro de Caracas

 a las puertas

 de la Pulpería del Libro

¡oigo a un lugarteniente

de Gustavo Machado!

 

—entre San Juan de Payara y Achaguas

los soldados vieron como detrás de Bolívar

Pepita Machado se volvió sabana

¡Polvo y terrón del llano!

—¡Malaya la mala hora que apagó su corazón!

¡oigo al general Gustavo Machado!

a las puertas del edificio Cantaclaro

—Pepita enfrentó a su familia

y se fue a caballo y en mulas

y por barcos detrás de Bolívar

y estuvo con él

en las horas amargas

 de Las Antillas

y vino al llano y se volvió llano

y cuando la ola trajo a la orilla

la mala noticia como piedra del silencio

un soldado escuchó lo que dictó Bolívar

a su secretario en carta para su tío Palacios

—¡Ya Bolívar no existe… está muerto!

—¡Malaya la mala hora que apagó su corazón!

 

De 1813 a 1819 ningún otro amor

eclipsó el de la “Señorita Pepa”

como familiarmente la llamaban en el ejército

y está documentado que “poco faltó”

para el naufragio de la primera expedición de Haití (1816)

en razón al retraso del barco que la conducía a Margarita

pero sabedor Bolívar por demás de que llegaría

la expedición no arrancó hasta que ella

no descendió del horizonte

 

¡Todo el mundo ve en la guerra lo que quiere ver!

¡El poema ve lo que permanece lejos de la luz

pero que es luz y más luz de todas las luces!

me causa admiración, sus antojos

y me ordena: “dígalo de este modo. Vea esto.”

 

¿Por qué el empeño de Morillo

de concentrar toda su atención

y por tres veces venir con todas

 sus fuerzas contra los defensores de Apure?

 

Desde la aparición

del diablo Boves

el llano es la guerra

y el modelo es Troya

—y Desde la muerte de Boves,

Páez es el jefe de los llaneros

por circunstancias análogas,

pero con otros propósitos.

pero con todas las mañas

 

—se dirigió por tres veces

con fuerzas triples a las nuestras

(dice Páez de Morillo)

y tres veces salió de Apure

con las manos vacías

 

y dice también

muchos jefes y oficiales

no pensaron

que yo no podía resistir

con mis pocas tropas

al general expedicionario

y menciona entre

los que con pasaporte

 me abandonaron

en aquella peligrosa posición

a Santander,

a Conde,

a Blanco,

a Carreño,

a Manrique,

a Valdez,

al Doctor José María Salazar,

 y algunos emigrados

como el Doctor Yánez

y los presbíteros

 Méndez y Becerra.

 

—y sí

¡es verdad!

te abandonaron

pero no abandonaron la patria

y tampoco era fácil

permanecer a tu lado

Compañeros, les dije,

me han matado mi buen caballo

y si ustedes no me ayudan,

yo me lanzaré solo a perecer

 entre las filas de mi caballo

y bajo esta bandera

triunfó en Mata de la Miel

 

—no era fácil

permanecer a tu lado

—“nulo en política” —precisa O’Leary

de ti mi general Páez

(y lo era en este momento

a pesar de la queja de Gil Fortoul)

como ya Santander se perfilaba

más ambicioso de dinero que de gloria

y no hay razón para creer

que ya desde aquella época

veía con malos ojos á Bolívar

 

pero si en aquel momento

Santander te abandonó

pero fue él el que le habló

a Bolívar de tu ejército

y el hecho de Manrique

servil de puente

entre tú y Bolívar

las pérdidas son ganancias

 

Y hay más mi General Páez

sobre este cobro de factura

retrospectiva

Méndez Echenique topó

con tu carta de 1820 (octubre 18),

escrita en Mantecal

y tú allí le tira flores al general

Francisco de Paula Santander

en medio de tanta miseria

es usted el único que se ha dedicado a remediarla.

Usted me ha sacado de mis apuros;

 usted ha sido el único que se ha dedicado

 a protegerme;

a usted, en fin,

es a quien debo

 el medio desahogo

en que me hallo”.

 

—Las sabanas incendiadas de Mucuritas

son el primer revés del ejército de Morillo

después de su llegada a Costafirme.

(27 de enero de 1817).

—¿Quién lo niega?

Eduardo Blanco cantó tu gesta

y Gallegos le reservó lugar

en Doña Bárbara

 

y nadie te quita lo bailao

—más temible cuanto menor

era la fuerza que mandaba

(O’Leary dixit)

—pero Ninguno de los héroes de la patria

la ha mandado como vos

todo está muy bien pago

 

El año 18

Desde el principio le fue

contraria la fortuna a Bolívar.

Como se sabe En 1817,

noviembre 21,

el general Bolívar

sale de Angostura,

y abre así la campaña

 por los llanos de Calabozo

contra el ejército español

mandado por Morillo

y su teniente La Torre

pero adelantada

a las órdenes del general Zaraza,

La primera división patriota,

encontró a La Torre

 el 2 de diciembre

en el hato La Hogaza

 y quedó destruida.

pero Bolívar

que es más peligroso

en la derrota

regresó a Angostura,

y de la noche a la mañana

levantó otra división

de hasta 3.000 hombres,

por mitad infantes y jinetes,

y ya para el 31 de diciembre

remonta el Orinoco

y ya para enero 

incorpora en San Juan de Payara

parte de la fuerza de Páez,

mil y tantos jinetes. 

 

Hacia el centro

en busca de Morillo

avanza Bolívar

—Páez marcha al frente

y al frente de jinetes llaneros

mientras que Cedeño y Monagas

comandan Dos cuerpos de caballería

a la retaguardia

 

—fue Calabozo —palabra de O‘Leary

el primer campo de batalla

en que se avistaron Bolívar y Morillo

 

—Morillo estuvo a punto de morir

y no se sabe cómo se salvó Bolívar

de la celada en Rincón de los Toros

 

—A la ligereza de su caballo

y al sacrificio del coronel Navas

y a los oficiales de la escolta

Morillo les debe la vida

menos el lanzazo recibido

de un soldado de caballería

mientras que a Bolívar

lo salvó el presentimiento

aunado al sueño ligero

y el despertar pronto

 

Briceño Méndez cuenta

en su relación que

—“tan léjos estaba el Libertador

de creer que podía salvarse,

que había desnudado su garganta

y empuñado un puñal para degollarse.”

 

—A este hombre lo perseguía

la desgracia y las dificultades

pero también el tiempo

en que el sueño

se abre como un mapa

y  devela la puerta

del laberinto.

 

—¡Ah caramba mi hijo!

me gusta esta línea

este despliegue

 

—Solo debo repetir

que en aquellas condiciones

de desasosiego

y tan pronto como el  5 de junio,

ya de regreso en Angostura,

soldados y oficiales

y todos los allegados

al campamento

sólo escucharon

de sus labios

un vasto plan

que movía a risas

muy bien parecido a la insensatez:

convocar un Congreso,

establecer el gobierno constitucional…

y trasmontar los Andes,

 libertar a Nueva Granada,

fundar a Colombia,

 dándole al propio tiempo

 el golpe de gracia

a la dominación española.

 

—pero

Todo se realizó.

al pie de la letra

 

¡si señor al pie de la letra!

¡Tiempo de soñar!

y tiempo de recoger

la cosecha del sueño

 

Y —Mientras se practicaban

 las elecciones,

Bolívar hizo viajes a Maturín

y al Apure para vigilar

personalmente

 la organización del ejército

 

asegura Gil Fortoul

que el mensaje

y proyecto constitucional

de Angostura

los dictó Bolívar

a su secretario

probablemente

a la hora de siesta,

 a orilla del Apure

 

y es de apostar

 por esta posibilidad

dice Páez que

—el 24 de mayo

El Libertador

se embarcó

 en San Fernando

rumbo a Angostura,

y no volvió a Apure

hasta principios del 19.

 

pero

—su discurso

o mensaje,

de Angostura, 1819,

 más que

el de Bolivia, 1825,

solo bastaría

para colocar

al Libertador

en la cumbre

intelectual

 de la América latina.

Cumplía entonces

treinta y seis años

 y estaba

en la plenitud

 de su genio.

—¿Y quién puede

poner en dudas

a estas Palabras

de Gil Fortoul?

 

—de regreso

de San Juan de Payara

a Angostura

y después

de promover a Páez 

á general de división

y de las instrucciones expresas

—permanecer á la defensiva

y aún retirarse sobre el Orinoco,

en caso de Cruzar el Apure Morillo

en seguimiento suyo

—Habla O’Leary —

 Reclinándose en la hamaca

durante las horas

del calor opresivo del día,

 ó en la flechera

 que le conducía á bordo,

sobre las aguas

del majestuoso Orinoco,

 ó bien á sus márgenes,

bajo la sombra

de árboles jigantescos,

en las horas frescas

de la noche,

con una mano

en el cuello

de su casaca

 y el dedo pulgar

sobre el labio superior,

dictaba á su secretario

 en los momentos propicios,

la constitución

que preparaba

 para la república

y la célebre

alocución

que ha merecido

tan justa admiración

de los oradores y estadistas.

 

pero Méndez Echenique

sostiene —aunque me debe la fuente—

que no fue como lo dice Fortoul

 ni O’Leary

Durante la permanencia

de Bolívar en San Juan de Payara

trabaja en la elaboración

 de uno de sus documentos

más logrado

el discurso de angostura

 

Las divisiones estaban listas

en movimiento para caer

sobre la concentración

del ejército de Morillo

en los alrededores de Calabozo

—pero en la mañana del 21

recibió en San Juan de Payara

un correo de Angostura

—han arribado a este puerto

Perseverancia y Tártaro

con las tropas alistadas

en Inglaterra

por el coronel Elsom.

Y muy pronto

debe llegar

otra fuerza considerable,

al mando del coronel English,

 que había salido el año anterior

á levantar una fuerza respetable

en la Gran Bretaña.

 

pero es bueno que se sepa

que diciendo Páez que

el intento de nombrarme

general en jefe

ocurrió en San Fernando

tal cual refrenda Gil Fortoul

el general O’Leary

testimonia

que tuvo lugar

 en Achaguas

 

Bolívar acababa

de salir

para Angostura.

Al día siguiente

de su partida

el general Páez

 pasó revista

 á las fuerzas

reunidas

 en Achaguas…

días después

 de la revista

convidó Wilson

al general en jefe

  á comer

y durante el rústico festín

prodigóle servil adulación,

recibida por Páez

como justa alabanza merecida.

Convínose esa misma tarde que Wilson

 y los jefes de Apure allí presentes,

proclamarían al general Páez

capitán general del ejército

 en un día de la semana siguiente...

Y En la tarde del día señalado

se reunieron los dichos jefes,

trayendo cada cual

el mayor número de llaneros

que pudieron reunir,

y después de hacer éstos,

en la ámplia sabana al oriente de la villa,

 alarde de su extraordinaria destreza

en el manejo del caballo y la lanza,

se dio principio á la farsa proyectada…

sin embargo, ántes de entrar la noche

hubo quien se le acercarse para advertirle

 que había obrado mal;

 y reflexionando sobre lo acaecido

resolvió mandar el acta á Bolívar. 

 

Disgustado yo

con lo visto en Achaguas,

y con la bárbara matanza de prisioneros,

la mayor parte americanos,

sin duda forzados á servil en las filas realistas,

pedí mi separación

del cuerpo en que servía

y licencia para volver á Angostura.

 

Indicio este

que merece

 entonces

la consideración

de que ese sitial

de la crueldad

y la severidad

hasta el corte

de cabeza

de prisioneros

que Páez

reservó

al coronel

Fernando Figueredo

al comienzo

del corte

del traje

a su medida

del hábito

mítico;

era un círculo

donde

ni unos

ni otros

eran extranjeros

 

El coronel Aramendi

En 1817 mata a estocadas

 en la isla de Achaguas

al comandante Calixto García;

 y en 1818 “se agarra a la manos”

en San Fernando con el general Cedeño;

Bolívar lo manda preso a Angostura…

pero se fuga y vuelve a las filas de Páez

la narrativa tuya difiere

sólo en detalles de la de Gil Fortoul

viniendo Cedeño del desastre

de la Laguna de Los Patos

se encontró con Aramendi

en una calle de San Fernando

y cambiaron palabras ofensivas

Aramendi estaba desarmado

pero Cedeño tiró de la espada

pero aquel

a usanza llanera lo derribó en tierra

y a la orden de muerte

Aramendi salió en carrera

perseguido por el coronel Fajardo

y veinticinco lanceros

pero encontró amparo en la casa de Páez

 

Baralt dice que el general Servier

después de la acción de El Yagual

fue asesinado en el cuartel de Achaguas

Páez dice que Servier se separó

con licencia del cuartel Achaguas

y marchó a una legua de Achaguas

donde llaman Chorrerón

a la casa de una mujer

 llamada Presentación

y a eso de media noche

cuatro hombres a caballo

dijeron que iba de orden de Páez

—Salió Servier a la puerta

y los bandidos lo llevaron

al bosque inmediato

donde le asesinaron

Páez supe que debieron

ser algunos de los dispersos

del Yagual

 

—la bárbara matanza de prisioneros

vista en Achaguas en 1818

llevó a O’Leary

marchar hacia Angostura

La cronología

de Méndez Echenique

entrada “agosto 7”

de este mismo año

asegura que este día

—en Achaguas,

El General José Antonio Páez

expide pasaporte

a los tenientes

 Ambrosio Boze

y Daniel Florencio O’Leary

pero nada dice

de la causa del tal

determinación

 

pero detrás de este dato

se impone precisar

que el Achaguas del 18

sus calles, su puerto,

su iglesia, su cementerio,

 su casa parroquial,

los potreros

de sus alrededores

rodeada de reses

 por todas partes

sus muchos conucos

 y trapiches

que en una de las grietas

de la guerra lleva

a El secretario de Morillo

moverse en Achaguas

en todo el llano

los carruajes de todas clases

trasportando

lo mismo que

por el camino real

de Aranjuez.

 

¡este Achaguas!

oyó las pisadas

de la legión británica

con sus vistosos uniformes

ingleses e irlandeses

O’Leary y el Capitán Vowell

el capitán quedó

enamorada de ella

 

—Ya sé… Ya sé… Ya lo escuché

pienso en el desenlace del diálogo

de Carmelito y Antonio Sandoval

“—Siento tener que participarte

que yo he decidido

 no continuar en Altamira.

—Aguárdate un poco.

Un par de día no más,

mientras yo me acomodo

a la falta que me vas a hacer.”

—Algo de eso está presente

la demostración de valor

y de destreza

que aquellos hombres

 esperaban para acatar

a un jefe.

pero esto no es suficiente

para ganar una guerra

y menos conducir un país

 

el equilibrio de las cargas

el acomodo de Figueredo

ante la embestida de aquel

subalterno que seguramente

ocupaba lugar en la estima

o agradecimiento de su jefe

lo fundamenta el hecho

que

aquel hombrecito,

medrado de cuerpo

sabía vivir como el soldado más rudo

y andaba a la cabeza de sus tropas

peleando con el mismo coraje

—bailaba con las mulaticas

en el patio del hato

al son de guitarra y maracas.

—aparecía igualmente extraordinario

 en la victoria como en la derrota

O’Leary no desmiente

 a Gil Fortoul

—Después de una jornada

que bastaría para rendir

al hombre más robusto,

le he visto trabajar

cinco ó seis horas,

ó bailar otras tantas,

 con aquella pasión

que tenía por el baile.

—“sacaba recursos de la nada.”

y anota además que

En el alcance de la vista

y en lo fino del oído

 no le aventajaban

ni los llaneros.

 

—diestrísimo y atrevido jinete,

aunque no apuesto á caballo.

(Y es palabra de Páez

que gustaba perseguir los venaos

a caballo por las llanuras de Apure)

 

y fíjese

—Apasionado por los caballos,

 inspeccionaba personalmente

 su cuido,

y en campaña ó en ciudad,

 visitaba varias veces al día

las caballerizas

—¡No puede ser!

no me eche esa vaina…

Y O’Leary riéndose

—Era muy sobrio:

sus vinos favoritos

… grave y champaña;

ni en las épocas

 en que más vino tomaba

nunca le vi beber

más de cuatro copas

de aquel o dos de éste.

—Dejó una herencia

que ha pasado

desapercibida

por los conductores

de masas

que le sucedieron

—sus desvelos no sólo [consistían]

por la suerte de la república,

 sino por la del último de sus soldados.

y

—“se endeudaba para servil a lo demás.”

 

—¡Un hombre superior!

—¡Cuidado! tío

—¡Bueno! Un monstruo divino

como lo he oído de tus amigos…

¡Ciertamente!

¡Ajá! Carmelito termina deslumbrado…

—¡Bueno! que puedo decirte…

la novela es la historia que no es

pero fatalmente la historia que es

termina pareciéndose a la que no es

la novela es la vida que termina

 por parecerse a la novela

—¡Al grano!... ¡Yo no soy escritor!

—¡Yo estoy aquí para tomar su dictado!

¡Déjame ver!

—El conocimiento está en la fuente

—¡En los informantes!

El asunto no es sencillo.

Surgió una aristocracia de la lanza

que debe diferenciarse

del llanero común

tan cruel como la de los enemigos

de Boves por excelencia

—¡Al grano!

—¿Cómo te lo digo?

en la víspera de Carabobo

en el momento en que Bolívar

pasaba revista a su ejército…

—No, no, no… ¡Al grano!

—Creo que en San Carlos

Bolívar le escribe a Gual

y suelta aquella advertencia

—Yo temo más a la paz que la guerra…

—¿Qué tiene que ver eso

con  el cambio de opinión

de Carmelito sobre Luzardo?

—¡Bastante!

Bolívar aludiendo… ¿Qué te dije?

—Le escribe a Gual desde Tinaquillo

—¡Ah! aludiendo

a muchos de nuestros militares

Estos no son los que ustedes conocen por allá;

son los que ustedes no conocen:

hombres que se creen muy beneméritos,

muy humillados y miserables

y sin esperanza de coger 

todo el fruto

de las adquisiciones de su lanza.

… nunca se creen iguales a los otros hombres

 que saben más o parecen mejor.

—¡Déjeme pasar el trago, por Dios!…

y muerto de la risa…

—¿Qué más dice ese hombre?

—Algo así como

Yo que siempre he estado a su cabeza,

no sé aún de lo que son capaces.

—¡Ah, caramba! de nosotros se ha dicho

tantas vainas que no somos…

—Los trato con una consideración suma;

y ni aun esta misma consideración

 es bastante para inspirarles confianza

y la franqueza que debe reinar

 entre camaradas y conciudadanos.

—Esos serían esos pillos

que andaban con él

porque nosotros

somos hombres de palabra…

 

yo conocí ya viejo

a un soldado crespita

que dos veces al año

se iba por allí

por la boca de Apurito

o por los lados de Coplé

y le prendía velas a Crespo

y recordaba la bala loca

que se antojó de su pecho

y el aguacero de plomo

de esa batalla en el costado

 del Apure

la desgracia del llano

comenzó con Boves

Boves los perdió

los hizo realistas

Páez los metió a patriotas

con toda las mañas de Boves

a ofrecerle ser dueños de hatos

y Zamora los metió a federal

(—Cállese Antonio

—irrumpió mi abuela desde el amanecer

—Ud. sabe que por mandato de Bárbara

nosotros tenemos prohibido

hablar de eso

y la palabra de mi madre

se cumple mientras Ud. se considere hijo mío)

 

la confesión de Páez

evita

 cualquier comentario

y compromete

a sus apologistas

de ayer y de hoy

—nunca perdí de vista

 como punto de interés vital

para el país,

la conservación de los hatos

las crías de ganados…

¡sobre todo los de su propiedad!

el Capitán Vowell

asevera

que Páez

marchó a

Playa Arenosa

y encontró a Bolívar

en el momento

en que dictaba a su secretario

una proclama dirigida

a los habitantes de Tunja

 en Nueva Granada

 

pero la sorpresa

se volvió

cólera

tan rápido

la urgencia de Páez

quedó puesta sobre la mesa

al pedir el regreso inmediato

de Bolívar y su ejército al llano

y garantizar así —el cese

de la destrucción

de los hatos

emprendida con ahínco

 por los españoles

—La naturaleza de la guerra

de aquella guerra

el concepto

de guerra arrasada

no es menos cruel

ni menos realista

que el decreto

de guerra a muerte

 

y mientras Páez

orgulloso refrenda

De Apure ha salido

el principio de todos los hatos

 que hoy existen.

—más exactamente

la concepción

que hizo del país un hato

nosotros repetimos

orgullosos

a luz de Gil Fortoul

—El 26 de mayo Bolívar

 pasa revista a sus tropas

en Mantecal

1.300 hombres de infantería

y 800 de caballería,

venezolanos y extranjeros.

y se dirige a Casanare

 

—Esta reunión

esta decisión

este inicio de la escalada

del páramo de Pisba

confirma la predicción

del oráculo Alcántara

durante ese día crítico

de 1819 en que a Bolívar

y a Páez lo salvó

 el desconocimiento

de Morillo de la posición

del ejército patriota

 

pues

el coronel Alcántara

permanecía tranquilo

 con una cartera en la mano

—“¿No ha comprendido U.

la comisión que le he dado?”

—“Sí, mi general.” —contestó Alcántara,

gran observador,

—“pero permítame V.E.

primero

que anote la fecha

en que vuestra fortuna

 ha cambiado;

desde hoy

nos acompañará

la prosperidad.”

 

andaba tan mala suerte

Bolívar

que un día de aquellos

la gorra cayó

en el Arauca

y los ingleses

achacaron a este suceso

la prolongación

de las penalidades

y los reveses

—hurrahs —exclamaron

dándose ánimo.

 

¡Pero a este tiempo

le sucedió el tiempo anunciado por Alcántara!

 

La noche que también sabe jugar

deja en mi ventana

Una arepa

en el espejo

una torta de cazabe

un ojo de buey

o un ojo de lechuza

yo aún estoy aquí

en la costa del río

esperándote mi amor

 

Ay, Jennifer

la redondez de la luna

no es más hermosa

 

son tus ojos

y tú te llamas luna

 

te olvidaste de mí

yo de ti no pude

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